Turismo(s) [para] diferente(s) en Barcelona

Como casi cada verano, aprovechamos el calor para escribir algún post un poquito más ‘fresco’ y menos serio… si es que somos realmente serios alguna vez en Clan-destinos!

Hace un tiempo la Doctora Livingstone nos sorprendía con  la última ‘innovación‘ en turismo: ¿Se aburre su peluche en verano? ¿No sabe qué hacer con él ni tiene con quién colocarlo durante los fogosos meses estivales?  Pues muy sencillo: ¡mándelo a hacer turismo! Esta empresa de Barcelona empezó el año pasado a ofrecer excursiones para que peluches de todo el mundo puedan conocer todos los rincones de la ciudad de Barcelona.

No se trata de la única excentricidad que surge como resultado de unir los conceptos ‘turismo’ y ‘Barcelona’.  Efectivamente, no se vayan todavía porque ¡aún hay más!

Por ejemplo, existe un producto del que ya nos hicimos eco en clan-destinos, consistente en convertir los cementerios en lugares ideales para hacer visitas turísticas guiadas, poniendo el énfasis en aspectos artísticos, históricos, etc. Como no, Barcelona se apuntó también a esta moda.

Barcelona rebelde es otra iniciativa peculiar, que tiene como objetivo ofrecer visitas guiadas temáticas a la ciudad, todas ellas entorno a hechos históricos relevantes de los siglos XIX y XX, y donde la principal protagonista es siempre la clase obrera. Barcelona oculta es otro ejemplo de mirada diferente y tematizada a la ciudad.

Rutas literarias o rutas cinematográficas. Rutas en segway, en triciclos, o Vespa&Tapas, todo vale. Y si uno no sabe dónde alojarse, además de los hoteles de la ciudad, puede escoger también entre otras opciones más originales.

En definitiva, en la red se pueden encontrar muchos blogs y webs que hacen sus propias propuestas para conocer la ciudad y sus alrededores, de día y de noche, a pie o en vehículo, solos o acompañados, etc. Sólo es cuestión de escoger el que se acerque más a nuestros intereses.

Ah! Y por último, sea cual sea nuestra elección, por supuesto vamos a disponer de un inmenso elenco de posibilidades tecnológicas para enriquecer nuestra visita gracias a nuestro móvil. Como no…

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Chernóbil turístico

Con el telón de fondo de la crisis nuclear de Japón, el gobierno de Ucrania ha manifestado su interés de abrir las puertas de la central nuclear de Chernóbil a los turistas. El reactor que sufrió la mayor catástrofe nuclear de la historia, tras el accidente del 26 de abril de 1986, ha permanecido casi desértico desde que se decretase la zona de exclusión de 30 kilómetros por motivos de seguridad. Aunque los niveles de radiación continúan siendo muy elevados, el Gobierno de Ucrania se plantea finalmente abrir la central a la mirada curiosa de los turistas internacionales.

El proyecto pretende explorar las posibilidades turísticas de la central con la vista puesta en los Europeos de fútbol que coordinan Ucrania y Polonia en 2012. Chernóbil está a un día de camino de la ciudad turística de Kiev. De hecho, el país europeo se ha situado ya entre los 10 destinos turísticos internacionales más visitados, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo.

En otras ocasiones nos hemos referido aquí a la emergencia del dark tourism, la seducción de los turistas por los espacios prohibidos, peligrosos o vinculados con el horror. Campos de concentración, prisiones abandonadas, escenarios bélicos, cementerios, lugares asociados con un crimen (como el Dilley Plaza de Dallas) se han sumado a la nómina de lugares turísticos, en este fenónemo reciente bautizado como turismo negro. Pero la propuesta de un Chernóbil turístico es tal vez una vuelta de tuerca excesiva en este proceso. ¿Cuáles son los límites (éticos y también médicos) del turismo negro?.

Turistas entre lápidas

El Consejo de Europa ha hecho de los itinerarios una de las apuestas más atractivas del turismo europeo.  Han merecido la mención de Itinerario Cultural Europeo el Camino de Santiago, el itinerario de Mozart, los vikingos,  la Via Regia o la ruta del olivar. La marca europea ha tenido un éxito desigual, pero es una buena forma de situar en el mapa rutas más o menos olvidadas. Por eso, este año compiten diversas propuestas para conseguir el sello europeo, como el itinerario rupestre, la ruta del románico o la ruta impresionista. Pero entre los proyectos que evaluará el Instituto este mes destaca uno muy singular: la ruta de los cementerios.

El turismo lleva años coqueteando con los cementerios. La Recoleta es una visita obligada en Buenos Aires, los autobuses turísticos que recorren El Cairo siempre pasan junto a la Ciudad de los Muertos, las celebridades de Woodlawn atraen el peregrinaje mitómano y el monumental Pere Lachaise es el cuarto nodo más frecuentado de París. De hecho, algunos de los grandes monumentos de la humanidad son cultos a la muerte como las Pirámides de Egipto, el Taj Mahal, Nikko o las lápidas que pisamos en las grandes catedrales. En Europa, la Asociación de Cementerios Significativos de Europa pretende poner en relieve el valor simbólico, artístico e histórico de los principales cementerios del continente, como el Montparnasse, Uppsala, Cracovia o Trento.

Se estima que los 49 cementerios, en 37 ciudades, reciben unos cinco millones de visitantes. En España, pertenecen a la ASCE los cementerios de Barcelona, Vilanova i la Geltrú, Ciriego (Santander), Bilbao, San Sebastián y Granada. Precisamente, Barcelona es la ciudad responsable de la ASCE y la encargada de presentar ante el Comité de Orientació de Rutas Comerciales la propuesta de itinerario. La iniciativa nos recuerda que los cementerios son a la vez contenedores de patrimonio y espacios de la memoria. Un ejemplo más del bing bang del turismo contemporáneo y su capacidad de instalarse en todos los rincones.

Turismo negro

Uno de los síntomas más evidentes de los cambios en el turismo contemporáneo es la consolidación del turismo negro (dark tourism). Como saben, el dark tourism es una nueva forma de turismo que sitúa al horror como objeto de la mirada turística. Los motivos son probablemente muy diversos. En el Museo del Genocidio de Choeung Ek de Camboya, podemos encontrarnos con turistas concienciados, con turistas rituales (“voy porque toca“) o con turistas morbosos. Las compuertas del dark tourism están abiertas a visitantes muy diversos.

Éstos son algunos de los destinos que apuestan por esta singular forma de turismo:

  1. Hasta la fecha, el nombre de Goli Otok (una minúscula isla en medio del Adriático) sólo evocaba recuerdos de la represión política. La Yugoslavia de Tito creó un gulag en miniatura, que acogió unos 3.000 disidentes hasta su cierre en 1989. Hoy el complejo es un espacio en el que los turistas pueden experimentar por un instante algunas de las sensaciones de los antiguos presos. Los visitantes juegan a ser presos por unas horas y sufrir en su piel las vivencias de los represaliados . ¿Parodia?, ¿estupidez?, ¿conciencia?…

  2. El día 26 de abril de 1986 el reactor 4 de la central nuclear de Chernovil sufrió un accidente, que afectó directamente un área de 150.000 Km2. Ésta ha sido sin duda la mayor catástrofe nuclear de la historia. Actualmente, por unos 400 $ es posible recorrer los escenarios post-nucleares que ha dejado tras de sí el accidente. El tour guiado muestra las cicatrices del desastre, pero también expone a los visitantes a unas dosis de radiación que exige muchas cautelas: No bajar del vehículo, no tocar nada…

  3. Tradicionalmente, los espacios turísticos han escondido la miseria. Los grandes complejos del Caribe están situados lejos de las ciudades donde la miseria abunda y puede perturbar la conciencia de los turistas. Ahora han surgido tours guiados que llevan hasta las entrañas de la miseria. En Delhi, un guía turístico muestra durante dos horas la otra cara de la ciudad, la urbs invisible, donde transitan los niños sin techo y sin futuro. Un proyecto similar son los favelatours, que llegan hasta el corazón de Río, lejos de la playa y los hoteles.

  4. Las televisiones se inundan a diario de imágenes del drama de las fronteras. Las pateras o los espaldas mojadas forman parte del paisaje cotidiano de la sociedad occidental. Ahora, por unos 200 pesos el visitante puede sentirse por un día como un inmigrante ilegal, acompañados de Poncho, el guía que hace las veces de jefe del grupo. ¡Corre!, ¡corre! grita periódicamente Poncho cerca de la frontera, donde los turistas sienten que viven una experiencia “auténtica”.

  5. El sexto piso de la Plaza Dealey de Dallas es conocido porque desde este punto, Oswall asesinó a Kennedy en el 1963. Hay varios ejemplos similares a la Plaza Dealey en el mundo, que nos acercan al turismo negro: el motel de Memphis en el que abatieron a Martin Luter King, el teatro de Ford donde murió Lincoln o el Puente del Alma de París donde se accidentó el coche de Diana de Gales son también lugares frecuentados. Pero el sexto piso es hoy un Museo, en el que por 10 dólares podemos conocer documentos sonoros y panorámicas del fatal desenlace. A la salida, pueden comprar algunos de los souvenirs creados para el consumo turístico.

  6. En el cajón más profundo de nuestros miedos hemos guardado la galería de personajes siniestros más o menos reales. Muchos de estos espacios se han integrado en los circuitos turísticos. Así el Castillo de Bran en Transilvania, la residencia de Vlad Tepes que inspiró la figura de Drácula, es visitada anualmente por más de medio millón de visitantes. De hecho, el gobierno local se ha planteado la adquisión de este castillo para fines turísticos. En Londres, operan desde hace tiempo los itinerarios de Jack el Destripador, que intentan crear la atmósfera sórdida de la ciudad de Dickens.

  7. La Guerra del Vietnam ha creado su propia iconografía, alimentada por una intensa actividad cinematográfica. Los túneles de Cu Chi son una extensa red subterránea que fue utilizada por la resistencia vietnamita en la cruenta guerra. Durante unas horas, los miles de visitantes de esta atracción situada cerca de la capital reviven la vida claustrofóbica de los soldados del Viet Cong o pueden ejercitar su puntería con un “auténtico” AK47 por tans ólo un dólar.

  8. La Zona Cero de Nueva York se ha convertido en una de las principales atracciones de la ciudad y se ha integrado en el catálogo de lugares visitables de la ciudad. El socavón donde se está levantando el nuevo complejo es visitado por decenas de miles de turistas; pueden recorrer los restos del naufragio acompañados por algunas de las víctimas (reconvertidas en guías turísticos). El Memorial del 11-M acaba en un mural donde las familias se fotografían junto con los edificios en llamas. Seguramente, éste es uno de los espacios en los que las tensiones del turismo contemporáneo son más evidentes.

  9. Los museos tampoco escapan a la seducción universal por el horror. En la Ciudad del Cabo, el Museo de Medicina expone en tres pisos diversas piezas del cuerpo humano como si se tratasen de una colección de ánforas. El visitante pasea entre pies, pechos, manos o cabezas. Pero el mayor “atractivo” del museo es su singular muestra de patologías, para el deleite de los turistas: tatoos, vejigas deformadas por un cáncer, pulmones destrozados o bebés sin cerebro.

  10. Los restos del naufragio siempre atraen la mirada de los más curiosos. Por ello, los visitantes han acudido a las zonas desvastadas por el tsunami o por el huracán Katrina mucho antes de lo que se imaginaban las autoridades locales: el interés de los nuevos turistas es comprobar in situ los efectos del desastre. Los genocidios de África (que han sido recientemente recuperados por películas como Hotel Rwanda o El último rey de Escocia) también forman parte de los circuitos clandestinos de algunos taxistas sin escrúpulos.

¿Curiosidad?. ¿Disneylización?. ¿Búsqueda de la autenticidad?. Juzguen ustedes.