Barcelona World I

La partida de ajedrez entre Barcelona y Madrid por EuroVegas ha terminado en tablas. Adelson se va a Madrid (parece ser) y un consorcio inversor apuesta por una alternativa, que se situará en la zona vecina a Port Aventura. De la misma manera que Port Aventura llenó el agujero negro que dejó la ubicación de Disney en París, Barcelona World es la respuesta a la decisión de ubicar el complejo de Las Vegas en Madrid. Y quizás (sólo es una hipótesis), la intuición femenina de la Presidenta de la Comunidad de Madrid ha acelerado la presentación del proyecto.

Durante las próximas semanas, les presentaremos una serie de posts con la intención de favorecer el debate sobre los efectos y las causas del proyecto temático. Nos basaremos en la bibliografía extensa sobre el tema y, especialmente, en los trabajos del mejor experto europeo en parques temáticos, el profesor de la URV  Salvador Anton. Abrimos el fuego con una reflexión sobre el modelo de innovación de Port Aventura y el papel de Barcelona World en esta estrategia.

Las versiones de Port Aventura

Los grandes parques temáticos se han convertido sight seen, es decir, espacios obligados para la visita en su ámbito de influencia. Desde sus inicios, Port Aventura se situó en el imaginario catalán y también español, como un destino en la que había que ir. También consiguió, aunque en menor medida, atraer la atención de los turistas de la Costa Dorada y del conjunto del litoral. Recordemos que sólo un tercio de los visitantes del parque son extranjeros, un porcentaje muy inferior al que previa el Master Plan del Parque. El diseño operativo del parque se basó en una rápida innovación del producto: Cuando un visitante, pasaba una jornada en el parque, cumplía con el deseo de consumo al mismo tiempo que perdía sentido la repetición.

El Parque abre en 1995 y en 1997 inaugura la gran montaña rusa de madera Stampida y la versión infantil Tomahawk. Toda su estrategia de comunicación se centró en esta nueva atracción, que justificaba el regreso de los visitantes.Podríamos decir que con Stampida, Port Aventura crea su versión 1.1. Ya saben que en 1998 fue un año decisivo, por la sustitución del operador Anheuser Busch por el Grupo Universal y, atención, una importantísima inyección de capital por parte de La Caixa, que se convierte en el socio mayoritario.

En 2000 el Parque abre el simulador Sea Odyssey, que es la versión 1.2, y en 2001, se crea una de las atracciones más notables del complejo, el Templo del Fuego, que es la versión 1.3. del Parque. ¿Ven la lógica?. La apertura de nuevas atracciones permite fidelizar clientes que ya conocen el parque, pero que tienen siempre un factor de novedad que refuerza su intención de retorno. Como los automóviles, los programas informáticos o los smartphones, el parque asumió que su estrategia de posicionamiento dependía de la capacidad de renovación del producto.

En 2002 el parque salta los límites estrictos de su ámbito geográfico y crea dos piezas muy relevantes del complejo. En primer lugar, construye dos hoteles, de manera que rompe con el proyecto inicial poco partidario de la inversión hotelera.Y en segundo lugar, crea un nuevo espacio temático, una especie de gran parque acuático tematizado. Es importante este cambio porque no supone una mejora del parque clásico, sino la creación de nuevos espacios fuera del parque, con entrada independiente. En cierto modo, en 2002 nace Port Aventura versión 2.0.

Durante toda la década, el Parque mantiene la estrategia de la introducción de nuevas atracciones, como el Hurakan Condor (2005) o el Furious Baco (2007). Son el 2.1. y el 2.2. del Parque, que mantiene su tendencia de crecimiento y roza los tres millones de visitantes anuales. Antes, Universal Studios había abandonado el proyecto, que queda en manos de La Caixa. Más tarde, se añadirá el grupo inversor italiano InvestIndustrial , un holding que controla también el parque Gardaland, además de empresas como Ducati, Recoletos (sí, el Marca) o Applus. Y en 2009 pasamos a la versión 3.0, con la estrategia de los campos de golf y el centro de convenciones. Las dos últimas operaciones han sido Sesamo Aventura (2011) y elShambhala (2012), que ha sido el eje de la estrategia de comunicación del parque esta temporada.

Barcelona World, Port Aventura 4.0

Barcelona World es el resultado de esta secuencia. Tras los complejos mecanismos de expropiación y cesión, la superficie del complejo se situó en las 833 hectáreas, de las que aunque disponibles unas 500 hectáreas. Desde su diseño inicial, el parque aspiraba a la ampliación de nuevos elementos que permitieran, entre otros objetivos, renovar el producto. Por ello, Barcelona World es, en realidad, Port Aventura 4.0. Contrariamente a las previsiones, el nuevo proyecto no es un nuevo parque temático, sino un espacio tematizado, que se aprovecha de la imagen de marca de Port Aventura y, al mismo tiempo, lo refuerza. Pero sobre la diferencia (no sólo nominal, sino también funcional) entre parque temático y espacio temático hablaremos en el segundo post.

Quisiéramos terminar con dos reflexiones sobre el modelo de crecimiento del parque. En primer lugar, la fuerte ocupación de suelo del nuevo proyecto nos ayuda a imaginar el fin física del crecimiento expansivo del parque. ¿Qué pasará cuando ya no haya espacio material para las futuras versiones de Port Aventura?. ¿Dónde haremos el Parque 6.0 o 7.0 cuando se agote la reserva de suelo prevista para la expansión del complejo?. El segundo interrogante es si Barcelona World creará las condiciones necesarias para cambiar de escala y convertir el parque en un verdadero motor turístico. En otras palabras, ¿podrá Barcelona World reconvertir el modelo Disneyland Anaheim actual en el modelo Disneyworld?.

Anuncios

Turismo(s) [para] diferente(s) en Barcelona

Como casi cada verano, aprovechamos el calor para escribir algún post un poquito más ‘fresco’ y menos serio… si es que somos realmente serios alguna vez en Clan-destinos!

Hace un tiempo la Doctora Livingstone nos sorprendía con  la última ‘innovación‘ en turismo: ¿Se aburre su peluche en verano? ¿No sabe qué hacer con él ni tiene con quién colocarlo durante los fogosos meses estivales?  Pues muy sencillo: ¡mándelo a hacer turismo! Esta empresa de Barcelona empezó el año pasado a ofrecer excursiones para que peluches de todo el mundo puedan conocer todos los rincones de la ciudad de Barcelona.

No se trata de la única excentricidad que surge como resultado de unir los conceptos ‘turismo’ y ‘Barcelona’.  Efectivamente, no se vayan todavía porque ¡aún hay más!

Por ejemplo, existe un producto del que ya nos hicimos eco en clan-destinos, consistente en convertir los cementerios en lugares ideales para hacer visitas turísticas guiadas, poniendo el énfasis en aspectos artísticos, históricos, etc. Como no, Barcelona se apuntó también a esta moda.

Barcelona rebelde es otra iniciativa peculiar, que tiene como objetivo ofrecer visitas guiadas temáticas a la ciudad, todas ellas entorno a hechos históricos relevantes de los siglos XIX y XX, y donde la principal protagonista es siempre la clase obrera. Barcelona oculta es otro ejemplo de mirada diferente y tematizada a la ciudad.

Rutas literarias o rutas cinematográficas. Rutas en segway, en triciclos, o Vespa&Tapas, todo vale. Y si uno no sabe dónde alojarse, además de los hoteles de la ciudad, puede escoger también entre otras opciones más originales.

En definitiva, en la red se pueden encontrar muchos blogs y webs que hacen sus propias propuestas para conocer la ciudad y sus alrededores, de día y de noche, a pie o en vehículo, solos o acompañados, etc. Sólo es cuestión de escoger el que se acerque más a nuestros intereses.

Ah! Y por último, sea cual sea nuestra elección, por supuesto vamos a disponer de un inmenso elenco de posibilidades tecnológicas para enriquecer nuestra visita gracias a nuestro móvil. Como no…

Impuesto turístico

El gobierno catalán ha abierto la veda de la fiscalidad turística y ha planteado la creación de un impuesto (que no tasa) que oscila entre 1 y 3 euros, según la categoría del establecimiento. Como es lógico, el sector ha salido en tromba para criticar una medida que supone una competencia respecto a otras comunidades autónomas y que no garantiza la universalidad.

Tasas urbanas

Es cierto que en los últimos dos años se han extendido las tasas turísticas como esparcen las fotografías indiscretas por la red. La mayor parte de impuestos son planteados desde las grandes ciudades turísticas, que siguen sin disimulo la estela que ha dejado la tase de sejour francesa. Edimburgo ha planteado una tasa turística, que se ha topado con el rechazo del sector turístico y del Parlamento escocés. Kiev aplicará un impuesto a partir de enero de 2012. Varias ciudades italianas han creado tasas similares a la francesa, como Siracusa, Venecia o Roma, con el objetivo de hacer frente a los gastos en la gestión del patrimonio. El caso más singular es el de Cambridge, que quieren utilizar la tasa como un elemento de disuasión para reducir el número de turistas de la ciudad.

La mayor parte de las ciudades plantean un impuesto sobre la estancia. Es lógico. En el modelo urbano, los hoteles son el principal activo turístico, aunque no el único. En algunas ciudades, se graba también la restauración o el acceso a museos y elementos del patrimonio a los no residentes.

Input – output turístico

Pero ni siquiera en Barcelona, ​​turismo es hotel. Para evaluar el impacto económico del turismo, la mejor herramienta es la excelente análisis input output del turismo catalán. La primera conclusión es que el turismo genera unos efectos directos sobre la producción catalana de 16.000 millones de euros. Y no es una conclusión cualquiera: El sector turístico es frágil y la competencia global, por lo que una variación leve en las entradas o los gastos turísticos tendría un efecto devastador sobre la economía del país.

Un análisis input – output es como si instalaran un GPS a cada euro que gasta un turista. Permite seguir el rastro del gasto y averiguar cuáles son los sectores que se benefician directa e indirectamente del gasto turístico. Si consideramos sólo los efectos directos, el 37,5% del gasto recae en el sector de la restauración, un 12% en el transporte aéreo, un 11,3% en el alojamiento y un 10,2% en el comercio. Estos cuatro sectores representan el grueso del gasto, con un 71%, pero aún queda un 29% que se reparte entre sectores como la cultura, el ocio, la alimentación …

Consideremos ahora los efectos indirectos. Podemos entender qué quiere decir este gasto con este ejemplo: Un turista que va a un restaurante paga una cantidad que ingresa directamente el restaurador. Pero los ingresos del restaurador se desvían parcialmente al pescador que ha capturado la lubina, el panadero que hornea el pan o el viticultor que ha aportado el Priorat. El abanico de empresas beneficiadas es ahora mucho más amplio: servicios empresariales, comercio, agricultura, transporte … pero hay uno que destaca claramente, que es la alimentación y bebidas, con más del 15% del total de los efectos indirectos.

En resumen, el turismo es un sector estratégico por tres motivos. En primer lugar, porque genera un volumen de ingresos muy elevado y creciente incluso durante la crisis, en segundo lugar, porque es una forma de exportación muy solvente y un factor de equilibrio de la balanza de pagos y, en tercer lugar, porque el turismo no se concentra en un determinado sector, y en unas pocas manos, sino que tiene una extraordinaria capacidad de difusión sectorial y espacial. Si consideramos los efectos directos e indirectos, el alojamiento representa menos de un 9% del gasto de los turistas.

Impuestos sobre alojamiento

El proyecto de ley del Gobierno grava las estancias, siguiendo el ejemplo de la tasas de sejour, que en realidad fue diseñada por el turismo urbano. Cuando la escala se amplía a regiones o países, se modifica el criterio impositivo y se emplean otros impuestos: tasa de salida, tasa de aeropuerto, tasa de entrada, impuesto sobre el consumo, tasa de entrada a los parques naturales , impuesto sobre las actividades… Todos los impuestos son imperfectos y cada modelo tiene problemas, pero en general, estos ejemplos intentan recoger el carácter difusor de la actividad turística.

Los visitantes tienen muchas dificultades para disociar el impuesto y el precio de venta del servicio, especialmente cuando el recaudador del impuesto sobre el alojamiento. Si la factura del hotel es de 208 euros, interpretamos que el hotel nos ha costado 208 euros y no que nos ha costado 200 euros y que pagamos 8 euros al destino para nuestra estancia. En realidad, la fiscalidad sobre el alojamiento es un incremento del precio de venta del alojamiento, que repercute directamente sobre la empresa. El empresario tiene dos opciones. La primera es mantener los 208 euros, con lo que el visitante notará un incremento de precio, y la segunda es rebajar a 200 euros, el precio de venta del año anterior, y aportar él los 8 euros a la administración.

Si recuperamos el punto anterior, es lógico interpretar la indignación del sector de alojamiento. Critican, en primer lugar, que una parte de alojamiento catalán no está inscrito en el catálogo de empresas turísticas. Esta oferta para-hotelera que es en esencia una competencia desleal de hoteles, campings y apartamentos reglados, tienen una nueva ventaja competitiva. Pero hay un segundo grueso de críticas más solventes, que son las que recuperan los resultados de las tablas input – output. Si el alojamiento representa menos del 10% del gasto directa e indirecta de los turistas, por qué deben contribuir con un 100% de la fiscalidad turística?.

Políticas de precio

¿Afecta a un incremento de precio de 4 euros en un hotel de cuatro estrellas que ofrece una noche a 100 euros?. Es muy difícil responder esta pregunta. Una forma de aproximarnos sería esta: Imaginemos que el empresario opta por mantener el precio de venta a 100 euros y contribuir él con los 4 euros. Esto implica una reducción de los ingresos en un 4%, que no es poco en una época de crisis.

Naturalmente ustedes me dirían que lo mejor que puede hacer el hotelero es subir 4 euros el precio de cada noche y emitir una factura por 104 euros. Pero esto nos llevaría a una pregunta: ¿Por qué si el turista es insensible a este incremento, el empresario está ofreciendo su establecimiento a un precio inferior?. En realidad, las políticas de precio de los establecimientos hoteleros en la actualidad son procesos de ingeniería. El yield management es el conjunto de mecanismos que intenta adaptar el precio del hotel al máximo posible que estamos dispuestos a pagar y también todas las medidas para evitar las camas frías, las habitaciones desocupadas. Un hotel no puede crear stocks y una habitación no vendida es una habitación perdida. Por ello, las políticas de precio son hoy muy agresivas, en un marco de competencia muy elevado.

Y tenemos un tercer problema. Los turistas son más sensibles a unos precios que a otros. Los estudios sobre la percepción del precio presentan resultados variables, pero en general coinciden en destacar el precio del viaje y el precio del alojamiento, como los factores críticos en la percepción del precio y, lógicamente, en la toma de decisión de compra.

Ahora podemos volver a contestar la pregunta. ¿Afectará el impuesto a la industria hotelera?. En algunos casos, sí y an otros, no demasiado o nada. No planteo en absoluto que no se haya de aplicar el impuesto, pero sí los efectos sobre el precio hotelero es más complejo de lo que planteamos.

En resumen

Si hemos de aplicar un impuesto turístico, podemos plantearnos nuevos caminos que superen el impuesto sobre la estancia francés, pensado para las ciudades.Si me lo permiten, imaginemos que no debemos solucionar sólo un problema de Barcelona, ​​y que tenemos que hacer frente a un modelo impositivo global para el país. A la luz de los dos epígrafes anteriores, deberíamos ser capaces de encontrar un mecanismo tributario más eficaz, que no penalizara sólo el 10% de la actividad turística.

En otras palabras, ¿seríamos capaces de encontrar un mecanismo para que la imposición al turista afectara también los Fontvella, Estrella Damm, Museo Dalí, McDonalds, Renfe, ZARA, Picasso, Port Aventura …? Porque estas empresas también viven del turismo.

Barcelona Turista 2011

La Barcelona turística sigue viviendo en el punto de mira, si bien después de unos años un poco turbios, parece que el 2011 acabará con una cierta sensación de aires renovados… y con una nueva ecotasa… De ello se ocupará en breve cookainómano.

A continuación vamos a hacer un pequeño ejercicio de hemeroteca para ver como acaba el año la Barcelona Turista. Si lo recuerdan, por allá en 2008 la ciudad de Barcelona se cuestionaba su modelo turístico, literalmente “temiendo morir de éxito”. Ello suscitó múltiples debates y dudas, que han perdurado hasta hace poco. Pero ¿qué ha pasado turísticamente en el año que acaba en Barcelona?

 1. Ránquings…

Este año habrá servido para coronar la ciudad en distintos ránquings, con luces y sombras:

  •  A principios de año supimos que la ciudad de Barcelona se erigía como la segunda mejor ciudad del mundo para pasar un fin de semana tras París y por encima de Nueva York, según una encuesta vía Facebook y Twitter lanzada por Lonely Planet.
  • En el 2011 también hemos sabido que Barcelona tiene el dudoso privilegio de ser la ciudad con más robos, según Trip Advisor…
  • Y aunque pueda parecer un poco contradictorio, también según Trip Advisor hemos sabido que éste año la capital catalana se ha proclamado como la ciudad más simpática de Europa!

 2. Un poquito más en serio… Cifras

La Barcelona Turística habrá batido varios récords en sus cifras del 2011. De hecho, el verano 2011 ha resultado ser el mejor hasta la fecha, con casi 220 millones de euros de facturación. En julio concentró casi el 23% del total del gasto que el turismo extranjero efectuó en toda España, por ejemplo gracias al turismo de cruceros. Por otra parte, antes de acabar el año, también hemos sabido que la ciudad batirá su récord histórico de número de visitantes, con casi 7.5 millones de turistas (+4,4%), 15,8 millones de noches de hotel (+12,5%), y una ocupación hotelera entorno al 78%. Y todo ello, pese a un incremento de la capacidad de acogida que se sitúa entorno a las 63.500 plazas (+2,4%). ¿Quién dijo crisis?

3. Los residentes

Más allá de las cifras positivas con las que la actividad turística cierra el año, bajo nuestro punto de vista es igualmente importante lo siguiente. Turismo de Barcelona ha dado a conocer el resultado de una entrevista telefónica realizada a 400 personas de la ciudad, en la que destaca que el 94,8 % cree que esta actividad es “más bien beneficiosa” para la capital catalana. Nueve de cada 10 ciudadanos (el 87,5%) aplauden que se haya convertido en un destino turístico líder a nivel mundial, y que es beneficioso para la ciudad (el 94%). No en vano, el turismo ya representa el 15% del PIB de la ciudad. Y no se pierdan este detalle: cuando se les preguntó sobre si les gustaba o les molestaba tener contacto con los turistas, cerca del 80% mostraron su agrado por ellos. ¿Efecto boomerang?

4. Los Turistas

Parece, pues, que la población local ha cambiado quizás en algo su opinión. Pero ¿qué piensa el turista? Más allá de relatos idílicos existen dos realidades para definir la Barcelona del Turista: masificación e inseguridad. Deberes para el año nuevo, Señorías…

Acaba el 2011, empieza en breve el 2012. Y parece que quedan atrás las “postales” de turismo de borrachera… O quizás no tanto…

La falsa arquitectura auténtica

Una tesis doctoral sobre el Barrio Gótico de Barcelona ha descubierto la impostura de este espacio, que nada tiene ni de barrio ni de gótico. El Puente de la Calle del Bisbe, uno de los iconos de la ciudad, no es ni centenario y la catedral gótica es en realidad una reproducción de una catedral gótica, realizada en el siglo XX. Nada que no supieran los archivos históricos de la ciudad e, incluso, la mayoría de las guías.

La impostura arquitectónica es mucho más frecuente de lo que sospechamos. Asunción Hernández ha recogido en muchos de sus trabajos la tendencia a la réplica de la arquitectura contemporánea, que clona estilos, edificios y arquitecturas de otras épocas. Podríamos, incluso, crear una guía turística de la arquitectura clonada, un catálogo de iconos turísticos que no son lo que aparentan.

El Campanile de Venecia

El Campanile es, seguramente, el nodo más relevante de la capital del Veneto. Hay más de 30.000 campaniles en flickr y la mayoría de los turistas suben hasta el privilegiado mirador. En realidad, el Campanile original se hundió en 1902, de manera que la torre actual es una réplica exacta levantada en 1912, aunque con una técnica arquitectónica mejorada que impida que también se replique su hundimiento. La perfecta reproducción del arquitecto Luca Beltrami creó una verdadera escuela de la clonación en Europa.

La ciudad medieval de Carcassone

La imponente ciudad medieval de Carcassone es una recreación arquitectónica realizada por uno de los arquitectos más influyentes de su época, Violet-le-Duc. Originario de la Francia septentrional, el arquitecto recreó el modelo de ciudad medieval de su tierra natal; por ello, por ejemplo, las torres están coronadas por tejados de pizarra, ajenos a la Francia mediterránea. Lo más curioso es que la Declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en 1997 pone en valor la réplica, es decir, otorga la condición de patrimonio universal al remake realizado por Violet-le-Duc.

 Taj Mahal

No se asusten. El majestuoso templo indio es, en buena medida “auténtico”. Diríamos que su armazón mantiene el original edificio del siglo XVII. Sin embargo, la contaminación y la erosión han eliminado la epidermis del templo, los bellísimos relieves tallados en mármol. Un equipo de artesanos trabajan a pie de obra para reponer nuevas láminas que intentan mantener el esplendor del edificio original, aun a costa de una disimulada reposición contemporánea.

Pabellón Mies van de Rohe

Tampoco la arquitectura contemporánea está a salvo de los falsos históricos. El Pabellón alemán de la Exposición Universal de Barcelona de 1929 fue ideado por el arquitecto Mies van de Rohe. Concebido para ser destruido, como es frecuente en las exposiciones, el gobierno alemán lo desmontó en 1930. En los años 80, se inició una campaña para promover su recuperación, que se llevó a cabo en 1986 de la mano del arquitecto Solà-Morales. Hoy Barcelona dispone de un pabellón falso, que representa una pieza efímera, considerada una obra clave de la arquitectura contemporánea. Recientemente, se han recuperado también las cuatro columnas de la exposición, destruidas durante la dictadura de Primo de Rivera.

La plaza del mercado de Varsovia

La Segunda Guerra Mundial se llevó por delante varios siglos de patrimonio en diversas ciudades europeas, de Dresde a Berlín. Tal vez una de las ciudades más afectadas fue la capital polaca, situada en el tránsito bélico de Rusia a Alemania. Las imágenes de la plaza del mercado de Varsovia en 1945 muestran una inmensa Zona Cero, donde casi no había piedra sobre piedra. Hoy la plaza muestra una jovial apariencia medieval, que no es más que un inmenso decorado retratado por los visitantes.

El Palacio Real de Berlín

Si han visitado Berlín, no habrán visto ni rastro de este Palacio, o no ser que estuvieran en la ciudad alemana ante de 1950. Sin embargo, en pocos años, será un icono más de la ciudad. La historia del Palacio recoge muy bien las contradicciones de la autenticidad y el patrimonio. En 1950, el gobierno de la RDA voló el palacio real porque era un símbolo de la opresión monárquica; en su lugar, emplazó el Palacio de la República. La unificación de Alemania conllevó la destrucción de este nuevo Palacio (un buen representante de la arquitectura comunista) y el proyecto de recuperación del antiguo Palacio Real. Casi como en el juego de Monopoly, los palacios son creados, destruidos y replicados.

Globe Theatre

El famoso Globe, escenario de las obras de Shakespeare, se encuentra en Londres junto a otros equipamientos culturales como la Tate o el Museo de Diseño. El teatro reproduce fielmente el edificio destruido en un incendio en 1633 y reconstruido muy recientemente. De hecho, el Globe sigue la estela de otras reconstrucciones teatrales como la Fenice de Venecia (destruida en 1966 por un incendio) o el Liceu de Barcelona, que siguió idéntica suerte que su vecino veneciano.

El puente de Besalú

Hay muchos puentes históricos que son, en realidad, una adaptación contemporánea de un antiguo puente. Los puentes de Florencia, Bassano o Verona (tantas veces fotografiados) esconden bajo su apariencia medieval un origen muy reciente. También es el caso de la ciudad medieval catalana de Besalú. La imagen más característica de la ciudad es el imponente puente sobre el Fluvià. Aunque su origen se remonta al siglo XI o XII, fue reconstruido en el XIV, modificado en el XVII y parcialmente modificado en el XIX; durante la Guerra Civil, varios arcos fueron volados. Lo que hoy vemos es una reconstrucción del majestuoso original, sin ninguna de sus numerosas cicatrices.

Santuario de Ise

La mayor parte de los templos sintoistas repartidos por el Japón son también clones arquitectónicos. De todas fomas, el concepto de réplica tiene en este caso, un sentido muy diferente. El santuario de Ise es destruido cada 20 años y reproducido en un lugar adyacente, en un acto ritual conocido como Jingu Shikinen Sengu. La primera reconstrucción fue llevada a cabo en 692 y la próxima ceremonia tendrá lugar en 2013.

¿Cuántos barrios góticos están esparcidos por el paisaje turístico?. ¿Cuántos iconos históricos son en realidad clones de una arquitectura del pasado?. Pero casi mejor, ¿cuáles son las fronteras entre lo auténtico y lo falso?. ¿Qué es en realidad inauténtico?.

Gestión pública del turismo. Nuevos tiempos, nuevos modelos.

En los últimos años, la gestión pública del turismo está cambiando de forma muy acelerada. Y probablemente, los modelos de referencia que hasta hace muy poco eran considerados la pauta a seguir están evidenciando sus limitaciones. Aunque las nuevas formas también tienen algunos agujeros negros y plantean complejos debates de futuro. Hagamos un breve balance.

Los modelos clásicos

El modelo tradicional de gestión pública es una agencia o patronato, financiado en su totalidad con fondos públicos, en los que normalmente participa el sector privado. Como todos los recursos son aportados por la administración, de facto, la gestión de estas agencias es totalmente pública y se centra casi de forma exclusiva en la promoción turística. Los patronatos (la forma más usual en España) gestionan la asistencia a ferias, los viajes de familiarización, los press trip, los folletos y la gestión del portal turístico. Poco más.

Los modelos mixtos

Los modelos mixtos fueron gestados en los años 80 en los países anglosajones y fueron importados a España, sobre todo desde las administraciones locales. Abrió el fuego Turismo de Tenerife, quien en 1992 creó una Sociedad de Promoción Exterior de Tenerife, donde el capital público representaba el 60% y las instituciones privadas el 40%. Pero sin duda, la operación más relevante fue la de Turisme de Barcelona, creado en 1993, en la que el sector privado tenía la mayor parte del capital (y de la capacidad de decisión) de la nueva sociedad. Uno de los ejes del nuevo organismo fue la captación de recursos propios, a partir de la explotación de recursos, como el bus turístico. En 2008, el presupuesto era de 30,7 millones de euros, con un 92% de recursos propios. Hubo diversas variantes del modelo, como Catatour, una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Reus, para la creación y comercialización de productos turísticos de la Tarragona interior. En este caso, el capital público solo representa el 30% de la operación. Al otro extremo, la ciudad de Santiago creó una sociedad anónima muy activa en la gestión de productos turísticos, INCOLSA, con un 100% de capital público.

Free rider

Muchos destinos han intentado seguir el modelo de Barcelona, desde Lloret de Mar a Valencia, Madrid o Cuenca. De hecho, la ley de la Agencia Catalunya Turisme es una adaptación del modelo de Barcelona. En la mayoría de casos, el ente de promoción turística ha asumido también las competencias en la gestión de congresos (con la participación en un Convention Bureau) y la gestión de películas (con una film commision).

Aunque las sociedades obtengan recursos extraordinarios por la gestión de determinados productos (merchandising, itinerarios, transporte, tarjetas, entradas a monumentos…) la promoción turística es una actividad deficitaria. Vender un destino en un país emergente, situar una marca a nivel internacional, crear material promocional o gestionar un portal turístico tiene beneficios para el conjunto de los agentes del destino, pero no para la sociedad o la empresa que los promueve. Y este el problema clásico de free rider. La situación de free rider se dan cuando un agente espera obtener los beneficios generales de una actividad, sin participar de sus gastos. Si la promoción turística se llevará a cabo tanto si participo de la agencia turística como si no, ¿qué incentivo tengo para formar parte?. Por eso, en la mayor parte de los casos, la participación de las empresas privadas se lleva a cabo por un ente que teóricamente las representa (como una Cámara de Comercio o una Federación de Hostelería).

Partner. ¿Hacia un nuevo modelo?

El modelo de partner se estaba llevando a cabo de forma no explícita en algunas acciones de promoción. Desde hace tiempo, las agencias públicas comparten los gastos de la asistencia a ferias permitiendo que las empresas privadas colaboradoras ocupen una parte del espacio ferial. También los clubs turísticos (como los que organizan desde Turisme de Catalunya) comparten la lógica del partner. Sin embargo, los casos de Francia y Londres han dado un paso más en este sistema de colaboración.

Seguramente Francia dispone del modelo de gestión pública más longevo del planeta. La Maison de la France fue creada en 1987, con un 40% de participación privada y un modelo de gestión muy funcional, ampliamente imitado. Tras la controvertida Ley de modernización turística, la Maison de la France pasó a ser A tout France, un nuevo modelo basado en el papel del partenariado. Una empresa puede adherirse a A tout France y obtiene no un bien general (como es la promoción turística de Francia), sino un beneficio particular. Los 1.500 adheridos pueden acceder a utensilios de gestión, formación personalizada, acceso a datos y estudios y la colaboración con una red de expertos situados por todo el país. Es interesante constatar que los principales beneficios están relacionados con el conocimiento: asesoramiento, bases de datos, estudios, formación…

Aún más evidente es la apuesta de la London & Partners, la apuesta de Visit London por la cooperación público – privada creada en abril de 2011. Nuevamente, el objetivo es la captación de colaboradores que obtienen una contraprestación a cambio de su participación en el proyecto de London & Partners (y cuando decimos participación queremos decir aportación económica). En este caso, el catálogo de servicios que obtiene una empresa por su colaboración tiene la extensión del catálogo de Ikea: descuentos en acciones promocionales, participación en fam trips (lo han leido bien, sí), reservas en línea, asesoramiento, acceso a datos y estudios turísticos… Nuevamente, el énfasis en el acceso al conocimiento es muy evidente.

Nos llama la atención que en el caso de Londres, la agencia no solo se preocupa por la captación de turistas. Lógicamente también se amplía a los congresos (London Convention Bureau), la atracción de eventos y la gestión de la ciudad como un plató (London Film Commision). Pero es solo el principio. London & Partners también se preocupa por la atracción de empresas, de organismos internacionales y de estudiantes universitarios. ¿Estamos a las puertas de una reorientación radical de las competencias públicas del turismo?.

Turismo creativo

Que el turismo contemporáneo precisa de creatividad e innovación es casi una obviedad. Pero algunos destinos han ido un poco más allá y han hecho de la creatividad un factor de atracción turístico. El concepto de turismo creativo, como la mayor parte de los nuevos turismos, es ambiguo y recoge tendencias diversas. En síntesis, podemos hablar de turismo creativo cuando el destino se presenta como espacio de inspiración y de trabajo para la creatividad (la fotografía, la pintura, las artes escénicas, la composición musical…). Muchos proyectos están organizados a partir de una figura creativa, que articula el concepto de espacio de creatividad.

No se trata tan solo de proyectos turísticos, sino de iniciativas culturales que pretenden atraer talento, centros de formación, residentes y, naturalmente, turistas. La UNESCO ha creado una red de ciudades culturales, con el objetivo de potenciar la diversidad cultural en los centros urbanos. La ciudad australiana de Melbourne es la ciudad de la literatura, Bradford es la ciudad del cine, Buenos Aires es la ciudad del diseño y Chengdu es la ciudad de la gastronomía. La red está integrada por 28 ciudades de todo el mundo, que se organizan a partir de un concepto clave: la música, el cine, la artesanía, el diseño… Algunas ciudades han logrado construir un discurso turístico basado precisamente en su capacidad creativa, como la ciudad mexicana de Santa Fe. Canterbury ha logrado una marca turística basada en la creatividad musical, que se estructura a partir del festival.

Barcelona ha apostado desde años por la creatividad como argumento turístico, primero a partir de la figura Gaudí (y el Año Gaudí), después a partir del proyecto Barcelona Centro de Diseño. Incluso Turismo de Barcelona se planteó presentarse a sí misma como la ciudad de la creatividad, de igual forma que Milán es la ciudad del diseño y París la ciudad del amor. La apuesta ha cristalizado en una iniciativa muy difusa, Barcelona Turismo Creativo, una plataforma mixta en la que participa Turismo de Barcelona que tiene como objetivo posicionar a Barcelona en el mercado turístico de la creatividad.

En clan-destinos valoramos especialmente la apuesta de la ciudad de Sitges, espacio creativo del Mediterráneo. Qualia Sitges es una apuesta de ciudad por la economía de la creatividad. Sitges potencia el patrimonio histórico de la ciudad, como argumento para crear iniciativas creativas, en una atmósfera de innovación. Se sustenta en el principio de que todas las actividades sociales mejoran si se desarrollan en un escenario propicio y Sitges quiere ser un escenario de creatividad. Simplificando, Qualia quiere ser un 22@ de la creación, con un componente turístico muy relevante. En este vídeo sintetizan muy bien el concepto y los instrumentos de la apuesta de Sitges. Arriesgada, pero innovadora. ¿Quién dijo miedo?.