Las mejores fotografías de viajes

La 24 edición del prestigioso concurso anual de fotografía, de la revista National Geographic Traveler, tuvo lugar el pasado mes de agosto con la comunicación oficial de los galardonados 2012. El jurado tuvo que decidir entre más de 12.000 imágenes de 6.615 fotógrafos-viajeros de 152 países de todo el mundo. Los expertos valoraron la calidad fotográfica de los trabajos presentados, así como su creatividad.

Entre las fotografías que han optado a algún premio hay imágenes tan espectaculares como el gran árbol de arce japonés del Jardín Japonés de Portland, la de un surfista sumergido tomando una ola en un arrecife de las islas Fidji, o la de una aurora boreal en Noruega.

Entre los premios meritorios, cabe destacar la fotografía de Ken Thorne “Perdidos en el tiempo”. La imagen refleja un antiguo bosque de baobabs, algunos con más de mil años de antigüedad. Es un lugar espiritual, sagrado para el pueblo malgache, casi mágico, cerca de la ciudad de Morondava, en la costa oeste de Madagascar. La figura de un niño provista de una alfombra que cubre su cuerpo y una figura desdibujada a lo lejos, aparecen  entre estos gigantes sagrados, talmente como perdidos en el tiempo.

La fotografía ganadora, “Mariposa” del fotógrafo Cedric Houin, fue tirada en  las remotas tierras Kirguises de Afganistán.  La imagen refleja el interior de la yurta de una família nómada. El contenido de la foto es impactante porque el fotógrafo muestra en esta imagen (donde predomina el color rojo) formas ancestrales de vida, con toques de modernidad.

Por cierto, la ganadora será incluida en la edición de diciembre 2012/ enero 2013 de la revista National Geographic Traveler.

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Barcelona World III

¿Cuántas veces hemos oído aquello de “La ciudad se ha convertido en un parque temático”?. En un mundo en el que todas las palabras se devalúan y se confunden, temático es un comodín que sirve para describir cosas tan diversas como una rambla llena de turistasuna calle ambientada o una habitación de hotel con un póster de cine. De hecho, el diccionario no reconoce la acepción de tema o temático en el sentido portaventuriano.

¿Qué (caray) es un tema?

Salvador Anton nos recuerda que un tema “es un argumento que da contenido, estructura y dota de significado a todos los elementos de un producto o de un espacio”. Un tema es, por tanto, la espacialización de una fantasía, socialmente construida. Cuando yo transito por un nudo temático, todos los elementos del espacio (los edificios, el mobiliario urbano, la oferta de servicios, los propios trabajadores) colaboran para crear una ficción, de modo que pasear por Far West de Port Aventura sea como pasear por Far West.

Estos espacios temáticos deben tener una apariencia integral similar al código simbólico que lo identifica. Un espacio pirata tematizado debe reproducir los elementos que el imaginario colectivo asigna a los piratas, y los barcos deben llevar la bandera con calavera, aunque los historiadores nieguen la veracidad de este mito. Al mismo tiempo, sin embargo, los espacios temáticos deben hacer explícita su inautenticidad. Hay un juego entre visitantes y gestores, en el que ambas partes asumen el carácter teatral de la experiencia y nadie se escandaliza porque los piratas sean en realidad actores disfrazados con barba de pega. Un espacio temático es un espacio hiperreal, en el que el pastiche, el simulacro, es explícito.

Parques temáticos

Anton ha identificado con paciencia los orígenes de los parques temáticos modernos, a partir de los jardines europeos, las exposiciones universales, los parques de atracciones y el lenguaje del cine. Los años 40, antes de la aparición de Disneyland, nacen los primeros parques ambientados en los cuentos infantiles y Santa Claus. Pero es el recinto dedicado a los personajes de Disney lo que abre las puertas a una nueva categoría espacial: los parques temáticos. El parque crea un mundo alternativo, fragmentado en ámbitos temáticos, que explican un relato a medida que se transita por ellos. Es un como libro, una historia, que es descifrada cuando la recorremos. Y, naturalmente, el parque se organiza a partir de los espectáculos y de las atracciones.

La onda expansiva de los parques ha llegado a todo el planeta. Desde su espacio original, Estados Unidos, los parques han ocupado la costa asiática del Pacífico y, en menor medida, el continente europeo. El Top Ten de los parques (IAAP) está presidido por Disneyworld y Disneyland, con más de 15 millones de visitantes, seguido de Tokyo Disney y Tokyo DisneySea, más Disneyland París y Epcot, también en Disneyworld. Sólo seis parques en el mundo superan los 10 millones de visitantes. En 2011, Port Aventura no se encuentra entre los 25 primeros parques del mundo y en Europa, lo superan los dos Disney de París, Europa Park, Efteling y Tivoli. A pesar del evidente impacto del parque en el modelo turístico de la Costa Dorada, el parque es un buen parque en una constelación de parques europeos.

Espacios temáticos

Mientras los parques ocupan nuevos espacios en el Sur de América y especialmente en el litoral asiático, tiene lugar un proceso muy relevante, que es la extensión del modelo más allá de los límites de los parques. Nacen espacios temáticos, que son temáticos, pero que no son parques. Y estos nuevos experimentos geográficos son el resultado de tres procesos muy diferentes.

Los primeros espacios temáticos nacen cerca de los parques, como una especie de extensión recreativa de los recintos. Para que me entiendan, una especie de aftersky. Por ejemplo, en el Universal de Los Ángeles se puede encontrar el CityWalk , que es un corredor comercial, recreativo e incluso, de negocios, junto al gran parque temático. También en Disneyland París podemos encontrar el Disney Village, que es en recinto abierto con cines, espacios comerciales, restaurantes, especialmente pensados ​​para los visitantes alojados en los hoteles del complejo.Estos entornos adosados ​​a los parques mantienen su coherencia temática y perlloguen la experiencia más allá del horario del parque. Pero a diferencia de los parques, no tienen atracciones (ni espectáculos), el acceso es gratuito y la oferta es mucho más difundida: comercial, gastronómica, lúdica …

Estos complejos temáticos han alcanzado una autonomía propia y se pueden localizar en espacios sin la vecindad de un parque. En Macao, el Fisherman ‘s Wharf es un inmenso escenario que reproduce geografías del mundo (de la Roma Imperial en las calles de Amsterdam), en el que podemos encontrar sobre todo tiendas, pero también restaurantes, hoteles, algunas atracciones (pocas) y, naturalmente, casinos. Yo diría que si quieren tener una imagen aproximada del modelo de Barcelona World, deben consultar la web del parque y sobre todo les recomiendo que hagan un vuelo virtual con Google Earth. Una parte de mi tesis doctoral estaba dedicada al West Edmonton Mall , un centro comercial que acoge hoteles, viajes submarinos, calles temáticos, parques acuáticos, parques de atracciones y, naturalmente, cientos de tiendas y grandes almacenes. El Wem es, al mismo tiempo, un espacio temático y un shopping mall.

Y, finalmente, los espacios temáticos han penetrado en geografías ya existentes y las han reformado, creando una nueva lógica temática. Por ejemplo, la fábrica original de Kellogg’s es un espacio industrial reconvertido en un espacio temático (no en un parque), en el que todos los elementos del espacio se organizan en torno del elemento temático de la historia de la marca de cereales. Muchas industrias han tematizado, como el complejo de Playmobil situado en la isla de Malta, donde los visitantes pueden transitar por un universo de clicks a escala 1:1, aparte de ver la producción de los muñecos. Puy de Fou es un recinto histórico con elementos “auténticos”, sobre el que se ha superpuesto una matriz temática, que lo ha reconvertido en un centro turístico que sigue la lógica de los primeros parques. Los espacios temáticos son, por tanto, espacios que han recogido la lógica espacial del tema. Existe un hilo narrativo (declinado o no en subtemas), que impregna todos los elementos del recorrido y que permite vivir la sensación de estar en un espacio donde la ficción se ha convertido en realidad, una realidad ficta. No son, sin embargo, parques. Así que no estructuran la visita a partir de la combinación de atracciones y espectáculos, sino que crean una atmósfera que permite añadir valor a servicios tradicionales: un hotel, un casino, una fábrica o un centro comercial.

El espacio de BW

Sabemos muy poco de Barcelona World. Sabemos que será un espacio abierto (sin entrada), organizado en seis ámbitos temáticos, que acogerá una oferta difundida de servicios. Parte del modelo de espacios temáticos de vecindad, que tienen Disneyland París o Universal LA, que intentan prolongar la experiencia del visitante más allá del horario del parque. Sin embargo, las dimensiones del complejo sobrepasan la función meramente complementaria del parque e integra elementos que tienen per se, capacidad de atracción. La lógica del proyecto gravitará sobre tres grandes líneas básicas, si bien es todavía un diseño en construcción, sometido a las exigencias de los futuros inversores.

La primera línea será, lógicamente, la comercial. Pensemos, por ejemplo, que La Roca Village recibe unos tres millones de visitantes anuales, de los cuales un 40% aproximadamente son turistas. Lisboa o Singapur disponen de corredores comerciales, con una capacidad de atracción turística muy notable. Pero seguramente lo más parecido a la idea que tienen los promotores del proyecto es el Macao Fisherman ‘s Wharf, que he mencionado antes. La segunda línea, igualmente muy relevante, será la de los casinos. Los casinos hotel, siguiendo el referente de Las Vegas, son atractores turísticos y también generan una oferta de espectáculos muy atractiva. Me podría jugar un guisante a que detrás de la operación, está CIRSA , el gigante del juego del Vallés, que gestiona 118 casinos, y que ha iniciado una estrategia internacional de creación de complejos siguiendo el modelo de Las Vegas, aunque con proyectos más modestos. El tercer eje será, tal y como anunciaba el Consejero, los MICE, es decir, congresos, seminarios o ferias. Esta iniciativa se lleva a cabo tanto desde los mismos hoteles del complejo, como desde la probable construcción de un centro de convenciones.

Barcelona World será un gran espacio temático, organizado en áreas (no necesariamente las seis que se han anunciado) que acogerán actividades recreativas y de servicio. Tendrá, lógicamente, los estándar de calidad de los espacios temáticos e intentará generar sinergias con el parque. En el último post, intentaremos dibujar la geografía de los espacios temáticos que venden y evaluaremos la competitividad del complejo. Mientras tanto, espero como siempre sus comentarios.

Barcelona World II

Lo más importante de un discurso político es siempre lo que no se dice. Hay una diferencia esencial entre las noticias de los medios sobre Barcelona World y el comunicado del Gobierno, una palabra que nos ayuda a entender el proyecto con otra perspectiva. Aquí tienen, por ejemplo, la noticia explicada a TV3 y dentro de un periódico imparcial, como La Vanguardia , y aquí tienen la nota de prensa del Gobierno . Tic, tac. Mientras intentan encontrar la palabra oculta, haremos una travesía en el tiempo.

Modelos de parque

Estamos a principios de los años 90 y Disney decide finalmente apostar por el continente europeo. Como saben, el imperio del ratón dudó entre Cataluña y París. No era sólo una elección geográfica, sino esencialmente una elección entre dos modelos: un parque de ocio metropolitano o una concentración turística. El primer parque Disney de Anaheim es, esencialmente, un espacio de ocio de proximidad al servicio de los habitantes de su área de influencia, que es California. Lo mismo ocurre con TokyoDisney, que funciona porque está situado en un área metropolitana con una masa crítica suficiente. Por el contrario, DisneyWorld es una pieza clave de un conjunto de parques, situados en Orlando, que no viven del mercado de proximidad, sino de los flujos turísticos. Simplificando, cuando Disney debe elegir entre París y Cataluña está eligiendo entre un Disneyland o un Disneyworld europeos.

Ya conocemos la historia: Disney opta por París, que tiene varias decenas de millones de visitantes potenciales en una isocrona de tres horas. Pero la experiencia acumulad, permite al Gobierno catalán atraer la inversión del operador estadounidense Anheuser Busch y abrir las puertas de Port Aventura.Por tanto, el parque es el Plan B del proyecto Disney de un complejo turístico, capaz de atraer millones de visitantes por la concentración de varios parques. Por ello, la compleja operación urbanística aísla más de 800 hectáreas, cuando en realidad la extensión del parque inicial apenas supera las 300. Hay una reserva de suelo amplia, que tiene el objetivo explícito de alojar dos nuevos parques temáticos y crear una versión europea del modelo de Orlando.

En realidad, Disneyland París fue algo más que un modelo de ocio metropolitano.Como explica muy bien el profesor Anton, el parque situado lejos de París, en Marne-la-Vallée, crea una nueva centralidad que atrae actividades económicas que no son estrictamente turísticas. Cerca del parque se sitúa el gran complejo comercial Val d’Europe, centros residenciales, un parque tecnológico o un centro universitario. Es una curiosa paradoja: Si el primer parque Disney es un centro de ocio atraído por la densidad urbana, el parque de París crea nuevos centros urbanos (residenciales, productivos) atraídos por la densidad de ocio.

El proyecto del segundo parque

Después de este largo periplo, podemos recuperar el interrogante inicial. ¿Cuál es la palabra que emplean todos los medios y que el Gobierno evita pronunciar?. Efectivamente, la palabra es parque. Barcelona World no son seis parques temáticos. Sería absurdo pensar que se puede meter seis parques en el mismo espacio que ocupa Port Aventura, por lo que en realidad son seis áreas temáticas, y no seis parques. Pero Barcelona World tampoco es un parque con seis áreas, porque simplemente no es parque.

Un parque de atracciones es un espacio temático que tiene varias características, pero la más importante es que concentra atracciones y espectáculos. Sin atracciones, no hay parque. Los parques tienen también un modelo gestión centralizado, una narración secuenciada, una estructura declinada en temas y un sistema único de entrada POP (pay one price). La nota del Gobierno dice textualmente “complejos turísticos” y no parques, que estarán formado por“hoteles, shopping centers, teatros, centros de convenciones, casinos y áreas con servicios y oficinas”, pero no dice que habrá atracciones. Ni seis parques, ni un parque. En realidad, es un espacio tematizado, formado por seis áreas, que acogerán diversas actividades recreativas y servicios.

El coste de oportunidad

Barcelona World es, esencialmente, la renuncia al modelo Orlando y el fin del proyecto turístico de Port Aventura, que nunca más podrá ser un modelo de concentración de ocio. Port Aventura precisaba de dos parques más para aspirar a romper el techo de cristal de su capacidad de atracción. Y la reserva de suelo en el espacio adyacente tenía, desde sus orígenes, esta inequívoca función. Sin un nuevo parque, Port Aventura será siempre un espacio centrado en la captación del mercado de referencia y los turistas del litoral. Por estos últimos, el parque es una motivación secundaria, un atractivo complementario de las motivaciones básicas. Y como nos enseñan las estadísticas del Observatorio de la Costa Dorada, su incidencia es relativa.

Barcelona World es un caso de manual del concepto económico de coste de oportunidad . La suma de la necesidad de capitalización del principal accionista y la necesidad política de un plan B al fracaso de EuroVegas, han acelerado un mecanismo de aprovechamiento de un suelo estratégico, que se destinará a unos usos distintos de los que se habían previsto. La ausencia de un operador especializado en parques temáticos y el protagonismo de un inversor específicamente inmobiliario están motivadas por la naturaleza de la operación: La venta de unos terrenos atractivos, con una imagen de marca valiosa, que se destinarán a unos usos difundidos (casinos, hoteles, centros comerciales, centros de convenciones …), basados ​​en lo que hemos llamado nueva centralidad. A pesar de que parezca lo contrario, es una mala noticia para el parque y para su proyecto originario.

En el tercer episodio de esta serie, haremos un viaje por los principales espacios temáticos del planeta e intentaremos imaginar, por analogía, los posibles efectos del proyecto. Mientras tanto, les aconsejo que recojan la notable producción del profesor Anton sobre este tema y, específicamente, su magnífico libro. Y, si tienen interés, podemos abrir el debate en los comentarios.

La falsa arquitectura auténtica

Una tesis doctoral sobre el Barrio Gótico de Barcelona ha descubierto la impostura de este espacio, que nada tiene ni de barrio ni de gótico. El Puente de la Calle del Bisbe, uno de los iconos de la ciudad, no es ni centenario y la catedral gótica es en realidad una reproducción de una catedral gótica, realizada en el siglo XX. Nada que no supieran los archivos históricos de la ciudad e, incluso, la mayoría de las guías.

La impostura arquitectónica es mucho más frecuente de lo que sospechamos. Asunción Hernández ha recogido en muchos de sus trabajos la tendencia a la réplica de la arquitectura contemporánea, que clona estilos, edificios y arquitecturas de otras épocas. Podríamos, incluso, crear una guía turística de la arquitectura clonada, un catálogo de iconos turísticos que no son lo que aparentan.

El Campanile de Venecia

El Campanile es, seguramente, el nodo más relevante de la capital del Veneto. Hay más de 30.000 campaniles en flickr y la mayoría de los turistas suben hasta el privilegiado mirador. En realidad, el Campanile original se hundió en 1902, de manera que la torre actual es una réplica exacta levantada en 1912, aunque con una técnica arquitectónica mejorada que impida que también se replique su hundimiento. La perfecta reproducción del arquitecto Luca Beltrami creó una verdadera escuela de la clonación en Europa.

La ciudad medieval de Carcassone

La imponente ciudad medieval de Carcassone es una recreación arquitectónica realizada por uno de los arquitectos más influyentes de su época, Violet-le-Duc. Originario de la Francia septentrional, el arquitecto recreó el modelo de ciudad medieval de su tierra natal; por ello, por ejemplo, las torres están coronadas por tejados de pizarra, ajenos a la Francia mediterránea. Lo más curioso es que la Declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en 1997 pone en valor la réplica, es decir, otorga la condición de patrimonio universal al remake realizado por Violet-le-Duc.

 Taj Mahal

No se asusten. El majestuoso templo indio es, en buena medida “auténtico”. Diríamos que su armazón mantiene el original edificio del siglo XVII. Sin embargo, la contaminación y la erosión han eliminado la epidermis del templo, los bellísimos relieves tallados en mármol. Un equipo de artesanos trabajan a pie de obra para reponer nuevas láminas que intentan mantener el esplendor del edificio original, aun a costa de una disimulada reposición contemporánea.

Pabellón Mies van de Rohe

Tampoco la arquitectura contemporánea está a salvo de los falsos históricos. El Pabellón alemán de la Exposición Universal de Barcelona de 1929 fue ideado por el arquitecto Mies van de Rohe. Concebido para ser destruido, como es frecuente en las exposiciones, el gobierno alemán lo desmontó en 1930. En los años 80, se inició una campaña para promover su recuperación, que se llevó a cabo en 1986 de la mano del arquitecto Solà-Morales. Hoy Barcelona dispone de un pabellón falso, que representa una pieza efímera, considerada una obra clave de la arquitectura contemporánea. Recientemente, se han recuperado también las cuatro columnas de la exposición, destruidas durante la dictadura de Primo de Rivera.

La plaza del mercado de Varsovia

La Segunda Guerra Mundial se llevó por delante varios siglos de patrimonio en diversas ciudades europeas, de Dresde a Berlín. Tal vez una de las ciudades más afectadas fue la capital polaca, situada en el tránsito bélico de Rusia a Alemania. Las imágenes de la plaza del mercado de Varsovia en 1945 muestran una inmensa Zona Cero, donde casi no había piedra sobre piedra. Hoy la plaza muestra una jovial apariencia medieval, que no es más que un inmenso decorado retratado por los visitantes.

El Palacio Real de Berlín

Si han visitado Berlín, no habrán visto ni rastro de este Palacio, o no ser que estuvieran en la ciudad alemana ante de 1950. Sin embargo, en pocos años, será un icono más de la ciudad. La historia del Palacio recoge muy bien las contradicciones de la autenticidad y el patrimonio. En 1950, el gobierno de la RDA voló el palacio real porque era un símbolo de la opresión monárquica; en su lugar, emplazó el Palacio de la República. La unificación de Alemania conllevó la destrucción de este nuevo Palacio (un buen representante de la arquitectura comunista) y el proyecto de recuperación del antiguo Palacio Real. Casi como en el juego de Monopoly, los palacios son creados, destruidos y replicados.

Globe Theatre

El famoso Globe, escenario de las obras de Shakespeare, se encuentra en Londres junto a otros equipamientos culturales como la Tate o el Museo de Diseño. El teatro reproduce fielmente el edificio destruido en un incendio en 1633 y reconstruido muy recientemente. De hecho, el Globe sigue la estela de otras reconstrucciones teatrales como la Fenice de Venecia (destruida en 1966 por un incendio) o el Liceu de Barcelona, que siguió idéntica suerte que su vecino veneciano.

El puente de Besalú

Hay muchos puentes históricos que son, en realidad, una adaptación contemporánea de un antiguo puente. Los puentes de Florencia, Bassano o Verona (tantas veces fotografiados) esconden bajo su apariencia medieval un origen muy reciente. También es el caso de la ciudad medieval catalana de Besalú. La imagen más característica de la ciudad es el imponente puente sobre el Fluvià. Aunque su origen se remonta al siglo XI o XII, fue reconstruido en el XIV, modificado en el XVII y parcialmente modificado en el XIX; durante la Guerra Civil, varios arcos fueron volados. Lo que hoy vemos es una reconstrucción del majestuoso original, sin ninguna de sus numerosas cicatrices.

Santuario de Ise

La mayor parte de los templos sintoistas repartidos por el Japón son también clones arquitectónicos. De todas fomas, el concepto de réplica tiene en este caso, un sentido muy diferente. El santuario de Ise es destruido cada 20 años y reproducido en un lugar adyacente, en un acto ritual conocido como Jingu Shikinen Sengu. La primera reconstrucción fue llevada a cabo en 692 y la próxima ceremonia tendrá lugar en 2013.

¿Cuántos barrios góticos están esparcidos por el paisaje turístico?. ¿Cuántos iconos históricos son en realidad clones de una arquitectura del pasado?. Pero casi mejor, ¿cuáles son las fronteras entre lo auténtico y lo falso?. ¿Qué es en realidad inauténtico?.

¿Cómo sería un turismo sostenible?

A la sostenibilidad en turismo le pasa lo mismo que a la calidad, la innovación, el postmodernismo o el 2.0. Todo es sostenible, de manera que nada lo es. La mayor parte de propuestas “sostenibles” confunden turismo sostenible con turismo en espacios naturales. En realidad, es fácil imaginar un turismo insostenible en un espacio natural (la mayor parte de ellos) y también un turismo sostenible en complejos de invierno, turismo litoral o ciudades monumentales. Natural y sostenible no son sinónimos.

Otro error muy frecuente es contraponer los muros de hormigón del Mediterráneo con las bajas densidades de lugares remotos. Benidorm sería, por tanto, totalmente insostenible mientras que los bungalows aislados de la playas del Índico serían la quinta esencia de la sostenibilidad. Sin embargo, las altas densidades tienen ventajas ambientales que no podemos eludir: consumen mucho menos territorio y facilitan la gestión de recursos, tanto las entradas (energía, alimentos, agua), como las salidas (residuos, excedentes). La densidad de Benidorm es tan insostenible como puede ser Barcelona, Londres o Nueva York. ¿Son más eficientes los “rascacielos horizontales” que consumen grandes cantidades de suelo, a menudo en espacios naturales privilegiados?.

Partamos de cero, casi como en una partida de SimCity. ¿Qué hace de un destino turístico un espacio menos sostenible que un espacio no turístico?. Y segunda pregunta, ¿cómo podríamos reducir esta distancia?.

Sobreconsumos turísticos

Primer problema. Un turista medio consume mucha más agua, mucha más energía y genera muchos más residuos que un no turista. Hay muchas explicaciones para este diferencial, pero nos centraremos en las dos más importantes.

1. Los turistas consumen más cuando son turistas. En casi todas las tipologías turísticas, un turista come más (y más veces), se asea más, se diverte más y usa más el espacio público que cuando no es turista. Todos estos actos tienen un efecto ambiental directo: más consumo de agua (directo e indirecto), más residuos (sólidos y líquidos), más consumo energético…

2. La oferta turística consume más. Mientras que las toallas de casa se lavan, digamos, cada semana (a veces más), muchos hoteles las lavan a diario, así como toda la ropa de cama. Nadie usa sobres de azúcar en sus casas y muy pocos restaurantes sirven el azúcar sin envoltorio. La iluminación de una calle turística es mucho mayor que una calle “convencional”. Y así, un largo etcétera. Los lugares turísticos utilizan más agua, energía y generan más residuos por cápita que los lugares no turísticos, porque los estándares de confort crean un sobreconsumo.

Es casi imposible conseguir que el gasto ambiental de un turista se equipare con el de un no turista, de manera que el turismo siempre será más ineficiente ambientalmente que el no turismo. Pero es evidente que podemos reducir de forma muy notable esta diferencia. Estos son algunos ejemplos.

a. Edificios bioclimáticos. Los avances en la arquitectura bioclimática han permitido reducir sensiblemente los costes ambientales: circuitos frío – calor, orientación, energía solar, materiales…

b. Consumo responsable. Los clásicos carteles sobre las toallas en los hoteles son solo una muestra de las posibilidades de un consumo turístico mucho más responsable, que limite los sobrecostes ambientales de su presencia en el destino.

c. Gestión de residuos. El mayor diferencial entre turistas y no turistas tiene lugar en los residuos sólidos per cápita. Todo está empaquetado, plastificado, galvanizado o porexpanizado. Los destinos turísticos deberían investigar y aplicar nuevos criterios en gestión de residuos: reducir, reutilizar y reciclar.

d. Información ambiental. La mayor parte de los turistas contemporáneos son conscientes de que el turismo no es inocuo y que su presencia crea impactos. La información ambiental es en estos casos especialmente útil y eficaz.

e. Ecotasa. Destinar una parte de los ingresos de los turistas a paliar (aunque sea parcialmente) los costes ambientales que genera sería una forma de aplicar el principio “Quien contamina paga”. A pesar del descrédito de esta fórmula tras la experiencia balear, es una medida de carácter casi universal.

Costes ambientales del transporte

Imaginemos que somos capaces de lograr que el impacto ambiental de un turista sea el equivalente al de un no turista. ¿Podríamos decir entonces que un destino turístico tiene una huella ecológica equivalente a una localidad no turística?. Comparemos la ciudad Urbania de 100.000 habitantes con la ciudad Ociópolis con 100.000 plazas turísticas. Aunque un habitante de Urbania tenga un comportamiento ambiental similar al de un turista en Ociópolis, en el segundo debemos computar además el coste ambiental de trasladar el turista hacia el destino y de devolverlo a su lugar de residencia.

Trasladar a las personas desde su residencia al lugar de vacaciones es muy costoso ambientalmente. Este costo se incrementa o decrece con la combinación de tres factores.

a. El medio de transporte. Con la hipótesis de una ocupación plena, los dos medios más eficientes son el denostado autobús y el tren. Por contra, el automóvil y el avión son los más ineficientes. Precisamente, más del 90% de los flujos turísticos se mueven por avión o por coche. En este sentido, el Camino de Santiago es un modelo de ahorro energético, ya que los peregrinos se desplazan a pie o en bicicleta.

b. La distancia entre origen y destino. Como es lógico, cuanto mayor es la distancia entre ambos mayor es el consumo energético que se precisa para salvarla. El turismo de larga distancia es mucho más costoso ambientalmente que el turismo de proximidad.

c. La estancia media. Cuanto más se reduce la estancia de los turistas, mayor es el coste de desplazamiento por unidad temporal. Como es lógico, una estancia media de 20 días tiene un coste ambiental diez veces inferior a una estancia de dos días.

Estos criterios nos dan pistas sobre cómo reducir el impacto ambiental del transporte: desplazamientos más cortos, estancias más largas y medios de transporte colectivos. Y todo ello a la espera de medios de transporte que permitan incorporar energías renovables.

Podríamos incorporar más complejidad al modelo si consideremos los llamados flujos de agitación, es decir, los flujos internos en el destino. Sabemos que los turistas se mueven mucho más que los no turistas, incluso en los modelos más sedentarios como el turismo litoral. Sin embargo, utilizan en mucha mayor proporción los medios de transporte públicos, lo que tal vez compense el primer factor.

Costes ambientales del suministro

Finalmente, deberíamos considerar los costes ambientales de la aportación de energía y recursos al destino. Cuanto más se aleje la fuente de suministro del destino, mayor será el coste ambiental del desplazamiento. Por ejemplo, si se alejamos la producción energética del destino, tendremos que incrementar la longitud del transporte eléctrico y sabemos que durante este trayecto se pierde un porcentaje muy significativo de la energía. Y no es lo mismo abastecer los restaurantes de los huertos o los campos cercanos que importar productos exóticos que llevan asociados costes de transporte muy elevados. La cocina de kilómetro cero es, además de una apuesta cultural, una propuesta ambiental.

Hay tres criterios que nos permiten mejorar este factor. En primer lugar, como es lógico, reducir la distancia de las aportaciones de suministro (materiales, agua, energía, alimentación…). En segundo lugar, aumentar las densidades ya que es una forma de optimizar los flujos origen – destino. Cuanto más disperso es un destino, mayor serán los costes de transporte de suministros. Finalmente, limitar el número de turistas a un número determinado que evite desplazar el origen del suministro.

¿Cómo sería un turismo sostenible?

El turismo sería sostenible si actuase de forma eficiente en los tres criterios que hemos planteado. Podríamos estimar un indicador global (TS), que sería el resultado de relacionar el índice de coste ambiental per cápita (ICApc) con el índice de coste ambiental del transporte (ICAT) y el índice de coste ambiental de suministro (ICAS), siendo 1 el valor medio de los lugares no turísticos para cada uno de los índices.

TS = ICApc . ICAT . ICAS

Cien años del descubrimiento de Machu Picchu

Fue en 1911 cuando Hiram Bingham descubrió la ciudadela inca de Machu Picchu, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983. Hace ahora un siglo de tal descubrimiento, y es por ello que el gobierno peruano está celebrando tal acontecimiento por todo lo alto.

De hecho, el pasado jueves 7 de julio fue el día central de las celebraciones con la proyección de documentales, desfiles, escenificaciones, recreaciones de ceremonias tradicionales, espectáculos de luz y sonido…; que se están prolongando a lo largo de todo el mes de julio.

Los actos auguran una buena temporada de visitantes para el Machu Picchu, que ya es uno de los espacios monumentales más visitados de Sudamérica. Sin embargo, sorprende ver que un acto de tal envergadura haya tenido tan poca difusión. De hecho, no existe una página web oficial del evento, ni tan sólo un dominio web de Machu Picchu. Además, hay poquísimo contenido sobre el centenario en la página oficial de Turismo de Perú. En definitiva, toda la información sobre el centenario se puede encontrar a través de blogs y noticiarios digitales que hacen difusión del evento como diariodelviajero, elproximoviaje, globedia, peru21.pe, enlacenacional,etc.

Turismo y compras

Estos días ha sido noticia el flamante edificio de las Arenas de Barcelona, la vieja plaza de toros reconvertida en un complejo comercial. La apuesta arquitectónica de Barcelona ha permitido incorporar nuevos iconos urbanos en el paisaje turístico (como ya comentamos en clan-destinos) y ha merecido la atención del Financial Times. La oferta comercial de Barcelona juega entre los ejes urbanos (organizados en el Shopping Line) y los nodos comerciales, como La Maquinista, Glòries, El Triangle, Illa Diagonal o las Arenas.

Turismo y compra

La actividad comercial es un componente muy relevante en el comportamiento de los visitantes, especialmente en el turismo urbano y metropolitano. Las compras son una de las motivaciones esenciales entre los turistas de Hong Kong, Dubai o Londres. En Singapur, una de las cinco ciudades más visitadas del mundo, extiende una de las mayores concentraciones comerciales del mundo en el Orchad Road. Y éste es uno de los principales argumentos turísticos de la ciudad asiática. Los establecimientos comerciales urbanos conviven con la oferta gastronómica y de ocio para crear corredores turísticos, esenciales en la vitalidad turística de un destino.

Shopping malls

Los centros comerciales (shopping malls) son espacios cerrados, organizados de forma centralizada, compuestos por grandes almacenes, que actúan como anclas del complejo, y pequeñas tiendas frecuentemente franquiciadas. El primer shopping mall, Southdale Center, fue creado en 1956 por el arquitecto austriaco Víctor Gruen en un suburbio de Edina. El primer centro recogió no sólo los principios formales de estas nuevas estructuras, sino también los principios sociales y geográficos: Los shopping mall se sitúan en las áreas perirubanas, donde crean un espacio de relación social, al margen del espacio en el que se sitúan. Por eso, la importación de los centros comerciales americanos puso en peligro la viabilidad del comercio urbano tradicional. Y en las ciudades turísticas alteró los corredores comerciales clásicos.

Los nuevos shopping malls

A partir de los años 90, los centros comerciales diseminados por los inmensos suburbios norteamericanos parecen entrar en una crisis del modelo. Y ello motivó una profunda mutación de los centros comerciales, que tendrá un efecto directo sobre el turismo urbano. La primera respuesta fue la introducción de ofertas de ocio en el catálogo de servicios de los centros: cines, restaurantes, salas de ocio, parques de atracciones, espacios deportivos… El Dubai Mall es el mayor complejo mundial y acoge un acuario, un pista de hielo, un gigante de los juegos electrónicos o un parque temático en su interior. Mentrocentre, en el corazón de Inglaterra, tiene una superficie de ocio superior a la comercial. Y el West Edmonton Mall dispone de un parque temático, un parque de atracciones, un parque acuático y diversas atracciones vinculadas con el agua.

La segunda estrategia fue la irrupción de los shopping malls en el centro de las ciudades, alterando el principio suburbano de los centros originales. La cadena canadiense Eaton fue una de las primeras en adoptar la localización central, de manera que los complejos actuasen como dinamizadores urbanos. La estructura urbana de Montreal pivota sobre los centros urbanos, como Eaton, Desjardins, Cours Mont-Royal o el imponente Les Promenades de la Cathedrale. En España, El Corte Inglés ha actuado como un ancla de los distritos comerciales, a pesar de la competencia con el comercio urbano.

Turismo y centros comerciales

Los centros comerciales se han integrado como nodos turísticos a veces con la capacidad de atracción de una catedral o un gran museo. En algunos casos, estos centros comerciales tienen una localización periférica y arrastran una parte del consumo comercial que tenía lugar en los centros urbanos. Éste es el caso de La Roca Village, un potente imán turístico que actúa en detrimento de la oferta comercial urbana de Barcelona o las estrategias comerciales del Sur de Madrid. En otros casos, los nuevos centros se sitúan en espacios centrales o refuerzan la estrategia de nuevas centralidades urbanas. Arenas Barcelona puede jugar un papel muy eficiente como rótula entre el eje de ocio del Paralelo de Barcelona, la Feria de Barcelona y el potente eje comercial de la Calle de Sants.