Barcelona World I

La partida de ajedrez entre Barcelona y Madrid por EuroVegas ha terminado en tablas. Adelson se va a Madrid (parece ser) y un consorcio inversor apuesta por una alternativa, que se situará en la zona vecina a Port Aventura. De la misma manera que Port Aventura llenó el agujero negro que dejó la ubicación de Disney en París, Barcelona World es la respuesta a la decisión de ubicar el complejo de Las Vegas en Madrid. Y quizás (sólo es una hipótesis), la intuición femenina de la Presidenta de la Comunidad de Madrid ha acelerado la presentación del proyecto.

Durante las próximas semanas, les presentaremos una serie de posts con la intención de favorecer el debate sobre los efectos y las causas del proyecto temático. Nos basaremos en la bibliografía extensa sobre el tema y, especialmente, en los trabajos del mejor experto europeo en parques temáticos, el profesor de la URV  Salvador Anton. Abrimos el fuego con una reflexión sobre el modelo de innovación de Port Aventura y el papel de Barcelona World en esta estrategia.

Las versiones de Port Aventura

Los grandes parques temáticos se han convertido sight seen, es decir, espacios obligados para la visita en su ámbito de influencia. Desde sus inicios, Port Aventura se situó en el imaginario catalán y también español, como un destino en la que había que ir. También consiguió, aunque en menor medida, atraer la atención de los turistas de la Costa Dorada y del conjunto del litoral. Recordemos que sólo un tercio de los visitantes del parque son extranjeros, un porcentaje muy inferior al que previa el Master Plan del Parque. El diseño operativo del parque se basó en una rápida innovación del producto: Cuando un visitante, pasaba una jornada en el parque, cumplía con el deseo de consumo al mismo tiempo que perdía sentido la repetición.

El Parque abre en 1995 y en 1997 inaugura la gran montaña rusa de madera Stampida y la versión infantil Tomahawk. Toda su estrategia de comunicación se centró en esta nueva atracción, que justificaba el regreso de los visitantes.Podríamos decir que con Stampida, Port Aventura crea su versión 1.1. Ya saben que en 1998 fue un año decisivo, por la sustitución del operador Anheuser Busch por el Grupo Universal y, atención, una importantísima inyección de capital por parte de La Caixa, que se convierte en el socio mayoritario.

En 2000 el Parque abre el simulador Sea Odyssey, que es la versión 1.2, y en 2001, se crea una de las atracciones más notables del complejo, el Templo del Fuego, que es la versión 1.3. del Parque. ¿Ven la lógica?. La apertura de nuevas atracciones permite fidelizar clientes que ya conocen el parque, pero que tienen siempre un factor de novedad que refuerza su intención de retorno. Como los automóviles, los programas informáticos o los smartphones, el parque asumió que su estrategia de posicionamiento dependía de la capacidad de renovación del producto.

En 2002 el parque salta los límites estrictos de su ámbito geográfico y crea dos piezas muy relevantes del complejo. En primer lugar, construye dos hoteles, de manera que rompe con el proyecto inicial poco partidario de la inversión hotelera.Y en segundo lugar, crea un nuevo espacio temático, una especie de gran parque acuático tematizado. Es importante este cambio porque no supone una mejora del parque clásico, sino la creación de nuevos espacios fuera del parque, con entrada independiente. En cierto modo, en 2002 nace Port Aventura versión 2.0.

Durante toda la década, el Parque mantiene la estrategia de la introducción de nuevas atracciones, como el Hurakan Condor (2005) o el Furious Baco (2007). Son el 2.1. y el 2.2. del Parque, que mantiene su tendencia de crecimiento y roza los tres millones de visitantes anuales. Antes, Universal Studios había abandonado el proyecto, que queda en manos de La Caixa. Más tarde, se añadirá el grupo inversor italiano InvestIndustrial , un holding que controla también el parque Gardaland, además de empresas como Ducati, Recoletos (sí, el Marca) o Applus. Y en 2009 pasamos a la versión 3.0, con la estrategia de los campos de golf y el centro de convenciones. Las dos últimas operaciones han sido Sesamo Aventura (2011) y elShambhala (2012), que ha sido el eje de la estrategia de comunicación del parque esta temporada.

Barcelona World, Port Aventura 4.0

Barcelona World es el resultado de esta secuencia. Tras los complejos mecanismos de expropiación y cesión, la superficie del complejo se situó en las 833 hectáreas, de las que aunque disponibles unas 500 hectáreas. Desde su diseño inicial, el parque aspiraba a la ampliación de nuevos elementos que permitieran, entre otros objetivos, renovar el producto. Por ello, Barcelona World es, en realidad, Port Aventura 4.0. Contrariamente a las previsiones, el nuevo proyecto no es un nuevo parque temático, sino un espacio tematizado, que se aprovecha de la imagen de marca de Port Aventura y, al mismo tiempo, lo refuerza. Pero sobre la diferencia (no sólo nominal, sino también funcional) entre parque temático y espacio temático hablaremos en el segundo post.

Quisiéramos terminar con dos reflexiones sobre el modelo de crecimiento del parque. En primer lugar, la fuerte ocupación de suelo del nuevo proyecto nos ayuda a imaginar el fin física del crecimiento expansivo del parque. ¿Qué pasará cuando ya no haya espacio material para las futuras versiones de Port Aventura?. ¿Dónde haremos el Parque 6.0 o 7.0 cuando se agote la reserva de suelo prevista para la expansión del complejo?. El segundo interrogante es si Barcelona World creará las condiciones necesarias para cambiar de escala y convertir el parque en un verdadero motor turístico. En otras palabras, ¿podrá Barcelona World reconvertir el modelo Disneyland Anaheim actual en el modelo Disneyworld?.

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Monumentos nómadas

Escondido en un jardín de la Costa Brava, hace pocos días que ha salido a la luz un impresionante claustro románico. El viaje de las ruinas da para una película: Desmontado en el período en que se impuso el revival spanish style, cambió su destino inicial californiano por un depósito madrileño hasta acabar en el corazón de la Costa Brava, donde se ha mantenido oculto durante más de cincuenta años. Los monumentos nómadas son una extraña transgresión del patrimonio porque, como hacen las fotografías, arranca la pieza de su entorno, de su contexto, y lo reubica en un sitio que no es el suyo. Sin geografía, sin lugar, los monumentos nómadas parecen inmigrantes desplazados, que añoran el espacio del que nunca debieron salir.

Hay cientos de ejemplos de monumentos viajeros. Los embalses, el abandono, el tráfico ilegal, las extravagancias de nuevo rico o los museos por llenar han favorecido esta curiosa estirpe de monumentos “fuera de”. Estos son algunos ejemplos.

La corte del faraón

Uno de los episodios más conocidos de monumento nómada es el imponente Abú Simbel. Como es sabido, el proyecto de la presa alta de Asuán condenó a varios monumentos egipcios, lo que motivó una llamada internacional. Durante varios años, se llevó a cabo una costosa operación de traslado de templos y edificios funerarios, aunque el más célebre y espectacular fue el gigantesco Abú Simbel, troceado y trasladado en inmensos bloques de piedra que son visitados por turistas somnolientos.

Pocos saben, sin embargo, que la operación internacional de rescate se saldó con un éxodo de monumentos egipcios por todo el mundo: Dendur viajó a Estados Unidos, Ellesija recabó en Italia, Taffa se instaló los Países Bajos y Debod viajó hasta el puerto de Valencia. Mientras que el resto de los templos fueron ubicados en un museo, el templo egipcio viajó hasta Madrid y se situó en un pequeño alto de la capital. Se rodeó el templo de un lago artificial y se intentó simular la orientación original, pero un a serie de medidas poco acertadas han deteriorado mucho este extraño monumento desplazado desde el desierto al centro de la Península. El resultado es un tristísimo monumento, como un pingüino en un garaje.

El claustro entre rascacielos

Mientras William Randolph construía su palacio excesivo con pedazos de monumentos españoles, en la costa oeste el millonario Rockefeller promovió la creación de un museo que albergase diversas colecciones de arte medieval. El magnate encargó la construcción de un edificio medieval, a partir de piezas extraídas de varias iglesias francesas.

En el Vall de Herault, a los pies del Camino de Santiago, la iglesia Saint Guilhem le Désert fue parcialmente desmontada y embarcada hacia Manhattan. Fueron usados también restos del claustro de Sant Miquel de Cuixà, el más grande de los Pirineos. También se utilizó el bellísimo claustro de Bonnefont-en-Comminges, restos de Trie-sur-Baïse o de Froville. Todas estas piezas fueron enviadas por barco desde Francia hasta la ciudad norteamericana. De esta forma, el edificio que hoy es gestionado por el Museo Metropolitano, es un collage de estilos y épocas provenientes de diversos puntos de Francia.

Un monasterio en 11.000 cajas

Construído en el siglo XII, el monasterio de San Bernardo es un bello ejemplo de la arquitectura monástica cistercense. Una de sus características más relevantes es que la cabecera está formada por cinco ábsides, además del imponente claustro. En los años 20, el millonario William Randolph Hearst (ya saben, el Ciudadano Kane) compró todo el conjunto y lo empaquetó en 11.000 cajas, que cruzaron el Atlántico rumbo a California.

La peripecia no acabó en el puerto. Alertados por problemas sanitarios, las autoridades portuarias ordenaron quemar la paja del cargamento. Durante el proceso, todas las piezas fueron intercambiadas, de manera que el conjunto se convirtió en un inmenso rompecabezas, un puzzle a escala 1:1. Acuciado por problemas financieros, el cargamento nunca llegará a su destino y permanecerá en un almacen durante varias décadas. Tras la muerte de Hearst, el conjunto fue adquirido por una suma discreta inicialmente con el fin de crear una atracción turística. El viaje del monasterio concluyó en Florida, donde fue adquirido por una congregación religiosa, reconstruido con más o menos fidelidad y rebautizado como St. Bernard de Clairvaux.

En el patio de mi casa

En la localidad soriana de San Esteban de Gormaz, fue construida la iglesia de San Esteban, situada en la Plaza de los Cerdos. Esta era una de las cinco iglesias de la localidad que por su localización geográfica actuó como “puerta de Castilla”. Abandonada la iglesia, el ayuntamiento inició los trámites para su demolición, a pesar de que la Academia de Historia había alertado sobre el valor del monumento, especialmente de las pinturas de la bóveda.

Y es entonces cuando se inicia una travesía casi surrealista. Llega el verano, la Academia pospone hasta octubre la deliberación y mientras tanto, el ayuntamiento procede a la demolición de la iglesia. Los restos son comprados por un traficante de arte (que había conseguido otras importantes piezas románicas) y los traslada hasta Barcelona, con el fin de embarcarlos hacia América. Antes de partir, se inicia un lento proceso judicial que acaba en favor del comprador, momento en el que se pierde la pista de las 19 toneladas de patrimonio.

Hoy sabemos que una parte de esa iglesia se halla en el patio de una finca del Passeig Maristany, en Camprodon. En efecto, un acaudalado propietario logró comprar los restos de San Esteban, junto con otras piezas románicas de origen incierto. De esta forma, el viaje de la iglesia acabó en el jardín de un particular, como un mutante con piezas de aquí y de allá añadidas a la estructura original.

Gestión pública del turismo. Nuevos tiempos, nuevos modelos.

En los últimos años, la gestión pública del turismo está cambiando de forma muy acelerada. Y probablemente, los modelos de referencia que hasta hace muy poco eran considerados la pauta a seguir están evidenciando sus limitaciones. Aunque las nuevas formas también tienen algunos agujeros negros y plantean complejos debates de futuro. Hagamos un breve balance.

Los modelos clásicos

El modelo tradicional de gestión pública es una agencia o patronato, financiado en su totalidad con fondos públicos, en los que normalmente participa el sector privado. Como todos los recursos son aportados por la administración, de facto, la gestión de estas agencias es totalmente pública y se centra casi de forma exclusiva en la promoción turística. Los patronatos (la forma más usual en España) gestionan la asistencia a ferias, los viajes de familiarización, los press trip, los folletos y la gestión del portal turístico. Poco más.

Los modelos mixtos

Los modelos mixtos fueron gestados en los años 80 en los países anglosajones y fueron importados a España, sobre todo desde las administraciones locales. Abrió el fuego Turismo de Tenerife, quien en 1992 creó una Sociedad de Promoción Exterior de Tenerife, donde el capital público representaba el 60% y las instituciones privadas el 40%. Pero sin duda, la operación más relevante fue la de Turisme de Barcelona, creado en 1993, en la que el sector privado tenía la mayor parte del capital (y de la capacidad de decisión) de la nueva sociedad. Uno de los ejes del nuevo organismo fue la captación de recursos propios, a partir de la explotación de recursos, como el bus turístico. En 2008, el presupuesto era de 30,7 millones de euros, con un 92% de recursos propios. Hubo diversas variantes del modelo, como Catatour, una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Reus, para la creación y comercialización de productos turísticos de la Tarragona interior. En este caso, el capital público solo representa el 30% de la operación. Al otro extremo, la ciudad de Santiago creó una sociedad anónima muy activa en la gestión de productos turísticos, INCOLSA, con un 100% de capital público.

Free rider

Muchos destinos han intentado seguir el modelo de Barcelona, desde Lloret de Mar a Valencia, Madrid o Cuenca. De hecho, la ley de la Agencia Catalunya Turisme es una adaptación del modelo de Barcelona. En la mayoría de casos, el ente de promoción turística ha asumido también las competencias en la gestión de congresos (con la participación en un Convention Bureau) y la gestión de películas (con una film commision).

Aunque las sociedades obtengan recursos extraordinarios por la gestión de determinados productos (merchandising, itinerarios, transporte, tarjetas, entradas a monumentos…) la promoción turística es una actividad deficitaria. Vender un destino en un país emergente, situar una marca a nivel internacional, crear material promocional o gestionar un portal turístico tiene beneficios para el conjunto de los agentes del destino, pero no para la sociedad o la empresa que los promueve. Y este el problema clásico de free rider. La situación de free rider se dan cuando un agente espera obtener los beneficios generales de una actividad, sin participar de sus gastos. Si la promoción turística se llevará a cabo tanto si participo de la agencia turística como si no, ¿qué incentivo tengo para formar parte?. Por eso, en la mayor parte de los casos, la participación de las empresas privadas se lleva a cabo por un ente que teóricamente las representa (como una Cámara de Comercio o una Federación de Hostelería).

Partner. ¿Hacia un nuevo modelo?

El modelo de partner se estaba llevando a cabo de forma no explícita en algunas acciones de promoción. Desde hace tiempo, las agencias públicas comparten los gastos de la asistencia a ferias permitiendo que las empresas privadas colaboradoras ocupen una parte del espacio ferial. También los clubs turísticos (como los que organizan desde Turisme de Catalunya) comparten la lógica del partner. Sin embargo, los casos de Francia y Londres han dado un paso más en este sistema de colaboración.

Seguramente Francia dispone del modelo de gestión pública más longevo del planeta. La Maison de la France fue creada en 1987, con un 40% de participación privada y un modelo de gestión muy funcional, ampliamente imitado. Tras la controvertida Ley de modernización turística, la Maison de la France pasó a ser A tout France, un nuevo modelo basado en el papel del partenariado. Una empresa puede adherirse a A tout France y obtiene no un bien general (como es la promoción turística de Francia), sino un beneficio particular. Los 1.500 adheridos pueden acceder a utensilios de gestión, formación personalizada, acceso a datos y estudios y la colaboración con una red de expertos situados por todo el país. Es interesante constatar que los principales beneficios están relacionados con el conocimiento: asesoramiento, bases de datos, estudios, formación…

Aún más evidente es la apuesta de la London & Partners, la apuesta de Visit London por la cooperación público – privada creada en abril de 2011. Nuevamente, el objetivo es la captación de colaboradores que obtienen una contraprestación a cambio de su participación en el proyecto de London & Partners (y cuando decimos participación queremos decir aportación económica). En este caso, el catálogo de servicios que obtiene una empresa por su colaboración tiene la extensión del catálogo de Ikea: descuentos en acciones promocionales, participación en fam trips (lo han leido bien, sí), reservas en línea, asesoramiento, acceso a datos y estudios turísticos… Nuevamente, el énfasis en el acceso al conocimiento es muy evidente.

Nos llama la atención que en el caso de Londres, la agencia no solo se preocupa por la captación de turistas. Lógicamente también se amplía a los congresos (London Convention Bureau), la atracción de eventos y la gestión de la ciudad como un plató (London Film Commision). Pero es solo el principio. London & Partners también se preocupa por la atracción de empresas, de organismos internacionales y de estudiantes universitarios. ¿Estamos a las puertas de una reorientación radical de las competencias públicas del turismo?.

Aplicación del iPad para visitas turísticas

¿Eres un apasionado de la tecnología? ¿Eren un apple fan? ¿Tienes previsto visitar Madrid? Si has respondido que si estas de enhorabuena. En Madrid hay una empresa que comercializa visitas turísticas por la ciudad mediante el alquiles de iPads.

El turista puede, previo al bloqueo de una fianza en su tarjeta de crédito, alquilar un iPad con conexión 3G,  con acceso ilimitado a la red y con un conjunto de apps pre-instaladas que le permiten no sólo conocer y moverse por la ciudad libremente sin perderse detalle sino también escuchar música, bajarse libros o estar al día de la jornada de liga/Champions…

Sin duda, esta aparición no hace más que confirmar que la combinación movilidad, tecnología y turismo se ha convertido ya en un cóctel que los destinos y las empresas turísticas deben saber mezclar con gracia ya que en breve una buena parte de los turistas lo utilizaran de masivamente.

Si a esto añadimos la introducción y el perfeccionamiento de la realidad aumentada, seguramente hace que nos replanteemos cómo explicamos los atractivos turísticos o bien cómo aportamos valor añadido a las típicas visitas guiadas, los folletos explicativos, los paneles informativos,…

Premios Muchoviaje

El pasado domingo, coincidiendo con la celebración de los premios Goya de cine, tuvo lugar en el Casino de Madrid la IV edición de los Premios de Turismo organizados por Muchoviaje.com. Estos galardones reconocen la labor de diferentes empresas y entidades del sector turístico.

Los ganadores han sido elegidos por más de 110.000 usuarios de www.muchoviaje.com, que han ejercido de jurado en todas las categorías excepto una: el Premio Especial del Jurado, elegido por el consejo de redacción de la revista Muchoviaje.

En la lista de los premiados se encuentran:

Premio Especial del Jurado: Proyecto de la Fundación Banesto de Turismo Solidario y Sostenible en África.

Por cierto, se ha sorteado entre los usuarios que  han participado en la votación on line de los premios:

  • 3 bonos de 300€para poder gastar en Muchoviaje.com antes del 30 de abril del 2010
  • 10 suscripciones anuales a la revista Muchoviaje

Una interesante promoción que esperemos se mantenga el próximo año.

¿Qué lugares turísticos son los más fotografiados?

¿Qué miran los turistas cuando miran?. Durante decenios, los estudios turísticos se han preguntado habitualmente cómo debe ser la imagen que capturan los visitantes de los lugares visitados. Era casi imposible conocer las imágenes reveladas por los turistas, de manera que la imagen percibida ha sido una de las grandes desconocidas de los estudios turísticos.

Internet ha cambiado las reglas del juego. Los turistas capturan sus imágenes, las comparten en Internet, las etiquetan e, incluso, las localizan. Es cierto que aún hoy existe un notable sesgo, porque Internet no enseña todas las imágenes turísticas, sino sólo las imágenes que algunos turistas han decidido exponer. Pero este hábito empieza a ser universal y la representatividad de las imágenes en red empiezan a ser muy similares a las imágenes “analógicas”.

Existen varias docenas de estudios que empiezan a exprimir el valor de las imágenes en la red, pero quizás el más interesante sea el que han publicado varios autores de la Universidad de Ithaca. Han trabajado con una muestra de 60 millones de imágenes, capturadas por medio millón de turistas.  Uno de los resultados más evidentes del estudio es la presentación de los principales nodos del planeta. El top ten de las capturas mundiales está formado por la Torre Eiffel, Trafalgar Square, la Tate Modern, el Big Ben, Notre Dame, el London Eye y el Empire State. Aunque Londres es la ciudad más fotogénica, la torre de París es el artefacto turístico más veces capturado. Podemos saber también los principales nodos de algunas ciudades. En Madrid, destacan la Plaza Mayor, la Puerta del Sol y la Cibeles, mientras que en Barcelona las principales capturas se centran en la Sagrada Familia, el Parc Güell y el Mercado de la Boquería. Otra utilidad es conocer las ciudades más fotografíadas, entre las que destaca Nueva York, Londres, San Francisco y Paris; Barcelona ocupa la 12a. posición y Madrid la 20a.

Pero eso es sólo una anécdota. Lo bueno viene ahora. Las imágenes disponen normalmente de los datos temporales de su captura de manera que es relativamente sencillo reseguir los recorridos de los turistas a lo largo de su trayecto urbano; en sentido estricto, deberíamos decir que reseguimos el recorrido de las imágenes que capturan durante su visita. Es una forma muy ingeniosa de conocer el comportamiento de los turistas en los destinos. En estas imágenes, podemos ver el hormigueo de los turistas en Manhattan y en la Bahía de San Francisco.

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Una última utilidad es el estudio de las imágenes canónicas. Para cada destino, podemos saber cuáles son los nodos más fotografiados, pero también cuál es el prototipo de imagen, es decir, desde qué ángulo, desde qué distancia se toma la fotografía. Hemos reproducido el resultado de la ciudad de Madrid, pero en esta página se puede acceder a la cartografía de los lugares analizados. El estudio de estas imágenes tiene un alto interés para el análisis del comportamiento de los visitantes y la relación entre imágenes sociales e imágenes particulares. Ahora es más sencillo descubrir qué hay de ritual y qué de experiencia en el comportamiento de los turistas en su destino.

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Excursionistas de larga distancia

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El fenómeno del low cost ha propiciado el nacimiento de una nueva clase de excursionista (que no de turista, pues no hay pernoctación): la del visitante de larga distancia.

En muchos aeropuertos secundarios donde abundan las compañías de low cost empieza a ser habituales los desplazamientos ida y vuelta en un mismo día. No son pocas las compañías que ofrecen viajes de corta distancia (entre una y dos horas de duración por trayecto) a ciudades con un enorme potencial turístico (aunque la mayoría poco conocidas) , y por unos precios más que módicos.

Visitar una amiga en Oporto (2€ ida y vuelta con tasas incluidas); desplazarse hasta Madrid para acudir a la inauguración de una exposición (5€ por trayecto con tasas);  ir a Roma para comer unos fetuccini en Piazza Navona (sólo pagando las tasas aéreas)…, se ha convertido en una práctica más que factible y, como no, ha favorecido el surgir de un nuevo tipo de visitante: el excursionista de larga distancia.  Visitantes de un solo día, pues parten por la mañana y regresan a sus lugares de origen por la noche, de zonas relativamente alejadas.

También, en muchos casos, este nuevo fenómeno ha colaborado en la eclosión turística de destinos secundarios. Espacios que hasta el momento no eran considerados lugares turísticos de primer orden (a pesar de su enorme interés cultural). Es el caso de ciudades  como  Bérgamo, Girona, Bologna, Beauvais…, entre otras.

Ante la duda de muchos planificadores sobre el interés real de captar a este tipo de visitante, cabe tener en cuenta que se trata de un turista que no existiría sin los low cost, es decir, un nuevo segmento de mercado al que poder atraer; que a pesar de no generar pernoctación, sí que aporta unos beneficios económicos directos, a la localidad, muy importantes (transporte urbano, comidas, compras, entradas a museos…); y que además viaja fuera de la temporada alta turística (estas gangas aéreas suelen encontrarse en la temporada baja y entre semana), con lo cual es un turismo altamente desestacionalizador.