Las mejores fotografías de viajes

La 24 edición del prestigioso concurso anual de fotografía, de la revista National Geographic Traveler, tuvo lugar el pasado mes de agosto con la comunicación oficial de los galardonados 2012. El jurado tuvo que decidir entre más de 12.000 imágenes de 6.615 fotógrafos-viajeros de 152 países de todo el mundo. Los expertos valoraron la calidad fotográfica de los trabajos presentados, así como su creatividad.

Entre las fotografías que han optado a algún premio hay imágenes tan espectaculares como el gran árbol de arce japonés del Jardín Japonés de Portland, la de un surfista sumergido tomando una ola en un arrecife de las islas Fidji, o la de una aurora boreal en Noruega.

Entre los premios meritorios, cabe destacar la fotografía de Ken Thorne “Perdidos en el tiempo”. La imagen refleja un antiguo bosque de baobabs, algunos con más de mil años de antigüedad. Es un lugar espiritual, sagrado para el pueblo malgache, casi mágico, cerca de la ciudad de Morondava, en la costa oeste de Madagascar. La figura de un niño provista de una alfombra que cubre su cuerpo y una figura desdibujada a lo lejos, aparecen  entre estos gigantes sagrados, talmente como perdidos en el tiempo.

La fotografía ganadora, “Mariposa” del fotógrafo Cedric Houin, fue tirada en  las remotas tierras Kirguises de Afganistán.  La imagen refleja el interior de la yurta de una família nómada. El contenido de la foto es impactante porque el fotógrafo muestra en esta imagen (donde predomina el color rojo) formas ancestrales de vida, con toques de modernidad.

Por cierto, la ganadora será incluida en la edición de diciembre 2012/ enero 2013 de la revista National Geographic Traveler.

Los souvenirs de Martin Parr

Si existe el fotógrafo del turismo por excelencia, éste es sin duda alguna el controvertido Martin Parr. Su particular mirada, a menudo  icónica, sobre el turismo y su interés por el coleccionismo de souvenirs son y han sido claves en la obra de este magnífico fotógrafo británico.

El Centro de Cultura Contemporanea de Barcelona (CCCB) presenta las fotografías de Parr en el marco turístico, en una exposición titulada “SOUVENIR. Martin Parr, fotografía y coleccionismo” que puede visitarse hasta el 21 de octubre. La exposición, comisariada por Juan Pablo Wert, contiene parte de la obra fotográfica de Parr, como la serie Small World sobre la experiencia turística o el trabajo fotográfico sobre Barcelona y el turismo (encargo específico para la muestra), y objetos de su colección como Boring Postcards o objetos – souvenir.

Es evidente que la fotografía condiciona la forma como se viaja y como se mira el espacio turístico (véase el artículo de Donaire y Galí, 2011). En su estudio Barthes compara las fotografías turísticas con las pornográficas porque ofrecen una interpretación elemental de la realidad, a la que denomina unaria. La fotografía es unaria cuando transforma grandilocuentemente la «realidad», sin desdoblarla, sin distorsionarla. También, Susan Sontag en su obra On Photography es especialmente crítica con la fotografía turística pues  crea una realidad fragmentada, paisajes sin significados, sin contexto y dota de relevancia todo lo que registra. El mismo Parr, conversando con la prensa, apuntaba “cuando se está obsesionado por fotografiarlo todo acabas no disfrutando de la experiencia”. Adoptando parcialmente este tono crítico, lo cierto es que la fotografía turística es seguramente uno de los mejores exponentes de y uno de los elementos básicos de la experiencia turística. No en vano, es significativo que la fotografía naciese casi al mismo tiempo que el turismo.

La exposición reúne, además de la colección de Martin Parr, la del interiorista Juanjo Fuentes, que incluye una colección de objetos fetiches y banales de difícil definición, y una selección de obras de memorables artistas como Joan Brossa o el propio Parr.

Entre algunas de las actividades programadas está el SOUVENIR CROSSING, inspirado en los conocidos book crossing. Se trata de llevar un souvenir que se puede intercambiar por cualquier otro de la colección que va haciendo el público. Por cierto, entrar en la exposición es gratis si se lleva un souvenir.

No es la primera exposición dedicada al souvenir turístico que se hace en Barcelona. En 2009 se presentó, en el DHUB, Efecto Souvenir, una interesante muestra comisariada por Oscar Guayabero sobre estos objetos fetichistas que evocan el viaje realizado y añorado. La muestra del CCCB de Wert coincide con la exposción de Guayabero en que ambas son un extraordinario ejercicio de sociología turística.

Gymkhana fotográfica en Madrid

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¿Están en Madrid? ¿Buscan visitar la ciudad de una manera diferente? ¿Qué les parecería descubrir la capital a través de una gymkhana fotográfica?

Ésta es la propuesta del Patronato de Turismo de Madrid que invita a todos los visitantes a realizar un circuito por la ciudad con cámara fotográfica en mano, con la finalidad de capturar una relación de imágenes predeterminadas de los diferentes sitios a visitar. Por ejemplo, se propone fotografiar la Puerta de Alcalá con el Parque de El Retiro al fondo o la estatua del autor de Las Meninas localizada enfrente de uno de los tres museos del Paseo del Arte. El reto consiste en averiguar el edificio o monumento indicado, o lograr el encuadre propuesto en algunas fotos.

Se presentan dos posibles circuitos (uno más básico y otro más sofisticado) con diez paradas cada uno y diez propuestas fotográficas.  Una vez completado el recorrido fotográfico, el visitante puede optar a un regalo y, además, descargar las fotos en la página web esmadrid4u,  para compartirlas con los demás visitantes y contrincantes.

La experiencia a parte de divertida y original, nos ha parecido una interesante propuesta de planificación turística local, pues sin duda alguna uno de los objetivos finales del patronato  será condicionar el comportamiento de los visitantes (recorrido, nodos consumidos, tiempo de visita…) y la mirada turística de los mismos.

Un excelente para el Patronato de Madrid.

Fotos, fotos, …

¿Qué es un turista sin cámara de fotos? Todo turista lleva una cámara de fotos… Sin duda es el compañero inseparable y universal de todo turista. Se ha comentado ya en este espacio la contribución de este buen invento en la creación y divulgación de las imágenes turísticas, desde el punto de vista conceptual. Pero quizás aún se puede añadir algo más.

Todos podemos pensar en algunas categorías de turismo donde existe una relación especialmente intensa con la fotografía. Por ejemplo, es el caso de los safaris, donde los “intrépidos” turistas persiguen precisamente la captación de la instantánea perfecta de cuantos más animales mejor. Parecido pero diferente (como mínimo mucho más armonioso), ha emergido con fuerza otro tipo de “safari”: el turismo ornitológico. ¿Qué destino no tiene ya unos cuántos hides repartidos por sus zonas húmedas? La tercera generación de safaris, son los safaris urbanos, que se basan en una interesante combinación de turismo, cultura y fotografía. Pero también los hay que viajan para hacer fotos a aviones, trenes, etc… No es necesario recordar que existen varias agencias especializadas.

¿Por qué los turistas hacen tantas fotos? Las fotografías evocan en el turista el recuerdo de algo mágico, casi curativo. Por este motivo nuestras sesiones de fotos de viajes son generalmente tan interesantes para nosotros … como infumables para nuestros invitados. En cualquier caso, los destinos turísticos lo son precisamente porque han sido inmortalizados millones de veces y de forma reiterada por incansables turistas-fotógrafos, habitualmente desde los mismos ángulos. Al final, algunas imágenes se han acabado tatuando literalmente en la mente de todas las personas, hayan visitado el lugar original o no, sean turistas o no.

Ya para acabar, vean este interesante vídeo de un programa que consigue emular visitas guiadas por medio de la captación de instantáneas de millones de turistas y, así reproducir los espacios de algunos de los lugares más populares del planeta (a través de bloginventos).

Para más información sobre el proyecto, visiten ésta página.

“Olvanea”

Los caminos del turismo 2.0 son tan diversos como la imaginación. Tendemos a considerar que este turismo requiere una gran inversión tecnológica, pero a veces tan sólo precisa grandes dosis de creatividad. En el municipio de Olvan, en la comarca catalana del Berguedà, han sugerido un nuevo neologismo: olvanejar, que traducido del catalán querría decir olvanear.

La iniciativa es el primer concurso de fotografía slow para la creación de postales. El concepto slow desafía la lógica de la velocidad contemporánea y ha dado lugar a términos tan conocidos como la slow food o las slow cities. La filosofía slow es una forma de poner en cuestión la rapidez, la inmediatez, en favor de la lentitud para recuperar el placer del sentido del tiempo. Olvan ha conectado la idea de la lentitud con la fotografía y ha creado un concurso con el fin de que los fotógrafos amateurs pudieran captar durante un día el espíritu, el alma, de Olvan. Precisan para ello un ritmo temporal pausado, un criterio lento que ayude a capturar, poco a poco, los elementos esenciales del municipio.

De esta forma, olvanear es también una forma colaborativa de re-construir la imagen del municipio. Las imágenes capturadas formarán parte de un catálogo libre de imágenes de Olvan. Las instáneas más relevantes adoptarán la forma turística de postales, de manera que la imagen externa del municipio no depende de la visión de un técnico o un político, sino de la lectura de sus usuarios. Imagen, slow, participación, turismo 2.0. La suma sutil de palabras clave ha dado lugar a un proyecto honesto e innovador. A veces, la creatividad puede suplir (o compensar) las grandes inversiones.