Viajar… para casarte

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El viaje es algo indestriable del mundo de las bodas. Sin duda, el paradigma de la relación entre el viaje y el matrimonio está en los viajes de bodas, habituales después de casi todo nuevo enlace matrimonial. Pensando en destinos de bodas, el referente que seguramente nos vendrá a todos a la cabeza es Las Vegas, seguido de otros destinos más o menos “exóticos”, como Bali o Phuket. Ciertamente hasta hace bien poco los viajes para casarse eran una excepción reservada exclusivamente para enlaces más impulsivos que serios en el primer caso, y un privilegio para ricos y famosos en el segundo.

La novedad aquí está en la progresiva generalización (sobretodo a nivel económico) del acceso a la posibilidad de avanzar el viaje e integrarlo a la propia ceremonia de enlace, es decir, casarse lejos del entorno habitual y viajar, por ejemplo, a un destino turístico para casarse. Hay varias razones por las que cada vez más parejas escogen esta opción:

1. Singularidad. Se trata de una forma diferente (de momento) de celebrar una boda, que sorprende y divierte a los protagonistas, en el que está llamado a ser “el día más feliz de sus vidas…”.

2. Descontextualización. Casarse en un destino turístico permite contextualizar el evento mentalmente en un entorno agradable: el de las vacaciones, y ello consigue un efecto estimulante para los protagonistas.

3.Los DINK y demás. Si bien alguien puede pensar que las bodas clásicas se pueden encontrar en crisis (como por ejemplo, las “perpetradas” por parejas con vocación religiosa), lo cierto es que existen otros colectivos que han accedido al matrimonio recientemente y con mucha fuerza. Como se sabe, en el caso de los DINK ello es muy celebrado por el sector turístico.

4. La proliferación de las low-cost, ha permitido ampliar el número de personas que se pueden permitir estas ceremonias. Con ellas, el coste de realizar media docena de viajes para los preparativos  y un desplazamiento masivo de 50-100 personas para el día D se ha reducido drásticamente.

5. Evitar demasiados invitados. En algunas ocasiones, los novios reconocen que una boda en un país más o menos lejano, permite reducir considerablemente el número de invitados… Algo especialmente interesante cuando los compromisos “sociales” obligan a invitar a demasiada gente, con la que los novios sinceramente no quieren compartir un día tan especial como éste.

Desde el punto de vista de los destinos, se trata de un nuevo nicho de mercado que permite diversificar la cartera de productos hacia un escenario especialmente bien considerado, por su contribución a las estrategias de desestacionalización del destino, ofreciendo a su vez un volumen de ingresos potenciales muy considerable, dada la naturaleza del producto. Para la mayoría de las personas, el día de su boda será el día en que más dinero se gastaran en todas sus vidas…

Por supuesto, ya existen empresas especializadas en este nuevo formato de enlace matrimonial, como el caso de los profesionales de weddingmoon in spain.

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El turismo justo existe

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En los últimos años se están llevando a cabo iniciativas turísticas en el terreno del turismo responsable y justo. Se entiende por turismo justo y responsable todas aquellas experiencias turísticas que aportan, tanto a los propios destinos como a su población local, una distribución eficiente y equitativa de los beneficios generados por dicha actividad; y al viajero una experiencia que va más allá del simple disfrute y que adquiere una mayor dimensión. De hecho, el viajero toma una mayor conciencia e implicación con el destino y los anfitriones, se interrelaciona mucho más con los problemas locales, participa activamente y fomenta la sostenibilidad y la cooperación. Aunque la demanda es todavía minoritaria, diferentes estudios apuntan que se trata de un turismo creciente.

Hay quienes pensaran que se trata de una utopía, nada más lejos. El turismo responsable existe y cada vez son más las iniciativas que se presentan: Desde propuestas para trabajar, ayudar o cooperar en campos de trabajo o comunidades locales hasta visitas de placer, reconocimiento o aventura. El abanico es bastante completo. Véanse algunos ejemplos,

La  Fundación Programa Andes Tropicales propone una serie de rutas por los Andes venezolanos, con la posibilidad de alojarse en casas andinas tradicionales y pequeñas posadas acondicionadas por pobladores de la zona. La fundación actúa a favor de la protección del medio ambiente en los Andes tropicales, a la vez que promueve un turismo rural y sostenible a favor de las comunidades campesinas de la zona.

En Prainha do Canto Verde al noreste del Brasil (estado de Ceará), la oferta turística se integra en una Cooperativa de Turismo y Artesanado (COOPECATUR) que se responsabiliza de la administración de sus servicios. Entre algunas de sus acciones están: el reparto equitativo de beneficios, fomentar las practicas tradicionales, promover el artesanado local, valorizar aspectos de la propia identidad, gestionar acciones comunitarias, impulsar el desarrollo sostenible, etc., etc., etc. El 20% de los beneficios de la cooperativa se destinan íntegramente a un fondo social y de educación para toda la comunidad. El proyecto Canto Verde ha recibido numeroso premios internacionales.

La Fundación Vicente Ferrer (al igual que otras ONGs hacen en otros países) programa un viaje por la India para descubrir la verdadera dimensión del país y mostrar los resultados de la solidaridad. El viaje se completa con una estancia de cuatro días en el centro Vicente Ferrer de Anantapur, para conocer la labor de la fundación.

Africania es una organización no gubernamental que propone una alternativa al turismo tradicional, en Gambia, a partir de potenciar y fomentar las relaciones interculturales, ofreciendo al viajero la posibilidad de ser miembro de una comunidad local. Convivir con las gentes del lugar, disfrutar de la familias y amigos, compartir costumbre, conocer lugares históricos, reservas naturales, visitar escuelas, hospitales…, en definitiva, se busca la integración absoluta del viajero en la cultura autóctona.

La agencia de viajes Ismalar diseña, también,  rutas de turismo responsable. Una de las propuestas que se pueden encontrar en su web, para esta semana santa, es un viaje por pequeñas aldeas conviviendo con familias bereber y colaborando en proyectos de desarrollo local. Así mismo, la agencia Go Differently ofrece vacaciones en Tailandia, Camboya, India, Laos, Bali y Bután, basadas en el aprecio y respeto hacía el medio ambiente y hacía las poblaciones locales.

A parte de estas iniciativas y muchas más que se pueden encontrar en la guía Turismo responsable, 30 propuestas de viaje de Carles Tudurí, existen también importantes asociaciones en pro de un turismo solidario. En este sentido, podemos mencionar la recién creada asociación Turismo Justo que pretende concienciar de la necesidad de un turismo responsable y fomentar el desarrollo turístico sostenible desde el punto de vista medioambiental, social y económico. También, el Pro-poor Tourism (PPT) centro dedicado a la difusión de iniciativas de turismo responsable, la Red Internacional del Turismo contra la pobreza, la Green Tourism Association, la Red de Turismo Campesino, Turismo en Acción,  Turismo de Paz, International Centre for Responsible Tourism (ICRT) son asociaciones, entre otras muchas, que fomentan prácticas turísticas solidarias y respetuosas.

Del mismo modo, la guía turismo responsable ofrece un directorio de iniciativas de turismo comprometido. Además, agrupa todas las entidades, asociaciones y particulares relacionados directa o indirectamente con el turismo responsable, y ofrece informaciones de actualidad sobre este tipo de turismo, independientemente del lugar donde tengan repercusión.

También, el portal turismo-responsable.org creado para devenir una plataforma de debate sobre temas de turismo y desarrollo, aporta informaciones sobre propuestas turísticas sostenibles, ofertas de viajes solidarios, y denuncias y campañas dirigidas a la difusión de los impactos de modelos turísticos no sostenibles.

En plena globalización asistimos a un proceso de marcado carácter local, donde uno de los ejes principales será el compromiso social entre unos productores responsables y unos consumidores concienciados.

Hablar hoy de turismo responsable, más que una necesidad, es ya una realidad. En fin, hay tantas propuestas e iniciativas interesantes que prometemos una segunda parte del post.