Soy donde estoy


Somos los que consumimos. Afortunadamente, somos muchas otras cosas: cómo actuamos, con quién nos relacionamos, a quién votamos o en qué trabajamos. Pero una parte de nuestra identidad social está definida por la suma de nuestros actos de compra. Cuando adquirimos un periódico, compramos unas gafas nuevas o nos decidimos por un mueble, estamos en cierta manera resituándonos en la esfera social. Hasta aquí nada nuevo.

Poco a poco, la geografía ha ido incorporando este principio sociológico, sobre todo con la aportación de Juliana Mansvelt Geographies of comsumption. También los lugares que usamos (y los que despreciamos) nos definen como individuos sociales. El barrio en el que fijamos la residencia, las zonas que frecuentamos en los días de ocio, los lugares que visitamos o las playas a las que vamos  nos sitúan en el mapa social. En cierta manera, “somos donde estamos”.

Es fácil ver que este principio tiene un inmediato efecto en el turismo. Viajamos por muchos motivos. Pero cuando transitamos por una plaza colonial, visitamos unas ruinas recónditas o recorremos el paseo que une los resorts de una playa del Caribe, estamos fijando a una nuestra identidad los valores que asignamos a esos lugares.

De alguna forma,  este concepto desdibuja la relación clásica entre residentes y turistas. Ahora debemos pensar en individuos (residentes, locales ocasionales, visitantes fortuitos) que se congregan en un espacio para definirse socialmente a partir de ese espacio. En Barcelona, el barrio del Born es un lugar de vanguardia, donde comerciantes, turistas, estudiantes o locales sienten que la atmósfera cool del barrio conecta con su modelo vital. El barrio de Christiania de Copenhage es un lugar de transgresión donde, nuevamente, locales, turistas o visitantes ocasionales se impregnan del ambiente alternativo de este singular espacio. Podemos imaginar lugares de congregación ritual (como la fuente de Canaletes o la Cibeles), lugares de representación (como el Caminito) o lugares de producción festiva (como la región de Marne la Vallée).

“Somos donde estamos”. Las conexiones entre la biografía y la geografía abren un campo de interpretación nuevo al turismo. Y ustedes, ¿Son donde están?.

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