Nuevas miradas turísticas al territorio


Hace pocos días hablábamos de destinos sexys. Hoy vamos a profundizar un poco más en uno de los hilos de aquel post: la generación de nuevos destinos turísticos, a partir de nuevas miradas al territorio.

Muchas veces, en el momento de planificar un destino turístico y generar nuevos productos turísticos, los Organizadores de Destinos o DMO (Destination Management Organization) parten de una pregunta equivocada: ¿Qué tengo en mi territorio? Cuando la pregunta debería ser: ¿Qué es (y que puede ser) mi territorio turísticamente? Como consecuencia de ese error, a veces las DMO se limitan a hurgar sin éxito en su destino para ver si encuentran algún posible producto que hasta el momento les había pasado por alto, para acabar insistiendo una y otra vez en los mismos planteamientos, por la inexistencia de nuevos ideas.

A menudo se ignora la posibilidad de hacer un reset, de desenfocar y re-enfocar las gafas del planificador y desarrollador turístico, con el objetivo de encontrar nuevas miradas al territorio, aprovechando sinergias y potenciales que hasta el momento habían pasado inadvertidos. Para ello es imprescindible adoptar la célebre mirada del turista de Urry, y reflexionar sobre los obstáculos que impiden su desarrollo. Al fin y al cabo, los turistas consumen el territorio, pero lo que realmente les interesa son los productos. Los turistas tienen el control, y el que no comprenda esto, corre el riesgo de hacer “descarrilar” a su destino.

Así pues, a continuación presentamos tres de esas nuevas oportunidades que se pueden encontrar en la nueva mirada a los destinos turísticos.

1. Mirada a la frontera. Las fronteras (intra e inter) de los territorios actúan como límites “anti-naturales” que favorecen o dificultan el desarrollo turístico arbitrariamente, a partir de criterios políticos y administrativos según los cuales el territorio en la frontera es concebido sistemáticamente y por definición en periférico. Sin embargo, muchas veces existen recursos turísticos sinérgicos en territorios transfronterizos, si somos capaces de reconocer y localizar los productos existentes en el territorio, una vez extirpadas las fronteras. Es decir, las oportunidades desaprovechadas derivadas de la no-asociación con el vecino son frecuentes.

2. Mirada temática. Imaginemos que nos disponemos a interpretar el territorio al más puro estilo SIG (Geographic Information System), y vamos superponiedo capas con todos los accidentes geográficos, las construcciones, la infrastructura turística, y finalmente los productos turísticos agrupados por categorías o subcategorías de productos sinérgicos o consumidos habitualmente de forma conjunta por determinados segmentos de turistas (como por ejemplo las estaciones de ski y las infrastructuras y/o equipamientos de spa&wellness, recreativos y de ocio, o de compras). Ello nos ofrece la oportunidad de arrojar una mirada “temática” o “multi-temática” al territorio, que nos permitirá descubrir nuevas relaciones entre recursos, infrastructura, productos, etc…

3. Mirada organizativa. Otra posibilidad consiste en observar la gente y no las cosas, y identificar en qué somos buenos a nivel organizativo, en la generación de I+D, en la formación a todos los niveles,  etc. A partir de ahí, se pueden identificar nuevas potencialidades, en el diseño y comercialización de nuevos productos turísticos, que pongan el acento en aspectos como por ejemplo:

  • la calidad en la prestación del servicio (por ejemplo, situando la acreditación de sellos de calidad como argumento que abandere la promoción de nuestro destino).
  • la generación de identidades (e imágenes) colectivas de marca del destino (por ejemplo, por medio de la coordinación de los esfuerzos de comunicación y promoción de nuestro destino).
  • la mancomunización de determinados servicios (por ejemplo, a la hora de optimizar la negociación con proveedores)
  • la investigación y el desarrollo de productos de diseño, de probeta, etc. (por ejemplo, productos orientados a segmentos como el DINK)
  • el desarrollo de las nuevas tecnologías y sus aplicaciones (por ejemplo, para crear rutas regionales con soportes móviles, o portales de destinos “inteligentes”).

Para sintetizar las ideas…

Pasamos de un …

… a un …

Destino “generalista” =>

=> destino “nuevo” (nuevos territorios, sin fronteras)

=> destino especializado o temático

=> destino de calidad, de excelencia, sostenible

Resumiendo, en una frase, existen demasiados DMO anclados en tics y costumbres del pasado, que todavía dan más importancia a las ferias de turismo que a los estudios que realizan para potenciar su oferta. Semejante error solamente seria comparable a dar más importancia a la ocupación que a la rentabilidad de nuestros hoteles…

2 comentarios

  1. Tantos recursos gastados en consultoría y resulta que con este simple esquema, cualquier territorio puede plantearse desarrollar una estratégia turística más que digna.

  2. Gracias por tu aportación Jordi. El esquema no sirve para substituir los recursos gastados en consultaría. De hecho, en el mismo post se habla de incrementar los recursos gastados en estudios. El esquema solamente tiene la ambición de sintetizar el montón de ideas que se arrojan en el post, para “reinventar” nuestros destinos, a partir de miradas diferentes. Espero que les invite a reflexionar.

    Un saludo.

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