Efecto souvenir


souvenir

Los souvenirs han sido siempre la metáfora de la banalidad del turismo, la quinta esencia del kitsch. Por eso, desde clandestinos visitamos la exposición dedicada al souvenir turístico con las precauciones de un desactivador de bombas, dispuestos a adentrarnos en el enésimo ejercicio de anti-turismo. Sin embargo, la exposición comisariada por Óscar Guayabero en el flamante DHUB de Barcelona es un extraordinario ejercicio de sociología turística.

El discurso narrativo sobre los souvenirs parte de su efecto fetichista. Sabemos que un fetiche es un objeto sobre el que depositamos expectativas más allá de sus cualidades físicas, como los fetiches religiosos. Los souvenirs actúan como elementos simbólicos de los lugares turísticos.

El segundo mecanismo  necesario para entender los souvenirs es la nostalgia. La experiencia turística es, por definición, una experiencia efímera: El turista sabe que su tránsito por el espacio de visita es fugaz. Por eso, los souvenirs son un vano esfuerzo por arrancar un pedazo del período extraordinario del viaje, para poderlo llevar hasta el hogar. Los souvenirs también son una evocación de los orígenes, tanto como una forma de anticipación. De esta forma, las guías de turismo (no se pierdan la Baedecker original) actúan a la vez como un antecedente de la visita como un recordatorio.

Guayabero acuña el concepto de souvenir por extracción para referirse a aquellos objetos cotidianos, que adquieren el estatus de recuerdo turístico cuando el visitantes los “extrae” de su medio natural. En este punto de la exposición, podemos ver unas máscaras de pressing catch, la cartilla de un escolar marroquí o el sillín de una bicicleta.

El punto más interesante de la exposición son las reflexiones que se proponen en el capítulo de Efecto souvenir. En este recorrido conceptual, podemos estudiar los anuncios de las agencias de viajes, la “souvenización del dolor” (las restas bélicas de un conflicto), el trabajo de Michael Hughes o los elementos rituales. La exposición se acaba con una reflexión sobre los metasouvenirs, aquellos objetos que adoptan algunos de los elementos simbólicos de los souvenirs desde una perspectiva crítica.

Además del excelente trabajo reflexivo, la exposición en el DHUB destaca por su ciudado diseño y por la aplicación tecnológica que permite seguir la visita con un pequeño ordenador de apoyo. El Diseño Hub Barcelona ya nos sedujo con su trabajo “Turismo, Espacios de ficción” y demuestra que está llamado a ser un centro de referencia en la programación de la ciudad. A la espera de su emplezamiento definitivo en las Glorias (proyecto de MBM), el DHUB se halla en la Calle Montcada frente al Picasso. 100% recomendable.

2 comentarios

  1. […] pedazos de identidad. Tal vez la mejor reflexión sobre los souvenirs tuvo lugar en la exposición Efecto souvenir, que ya recogimos en clandestinos. Aquí descubrimos que los souvenirs se guían por el efecto […]

  2. […] dedicada al souvenir turístico que se hace en Barcelona. En 2009 se presentó, en el DHUB, Efecto Souvenir, una interesante muestra comisariada por Oscar Guayabero sobre estos objetos fetichistas que evocan […]

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