Port Vell, espacio al margen


Una de las actuaciones más emblemáticas de la renovación urbana de la Barcelona post-olímpica ha sido el frente portuario. La gran operación del Port Vell se ha basado en una sutil mezcla entre la recuperación de edificios emblemáticos, que actúan como “anclajes” del pasado portuario (las Drassanes –Astilleros- son el Museo Marítimo y el Palau del Mar es el Museo de Historia de Cataluña), la creación de equipamientos recreativos innovadores (como el Acuario, el IMAX, el complejo Maremágnum o las salas multicines) y un cuidado diseño vanguardista, con obras emblemáticas como la Rambla del Mar (que es, en sí misma una atracción), el Gambrinus de Mariscal o el Ictineo.
El Port Vell es el ejemplo más acabado en el Mediterráneo del proceso de recuperación de los espacios portuarios norteamericanos, cuyo paradigma es el Harborplace de Baltimore (que ha inspirado en gran parte a Barcelona), y que tiene réplicas en el Pier 39 de San Francisco y el Fisherman’s Wharf, el Vieux Port de Montreal,… Estos grandes escenarios de ocio han colonizado algunos espacios portuarios en desuso y han logrado reconvertirlos en atracciones turísticas de primer orden.
De todas formas, el Port Vell (de igual forma que sus predecesores americanos) no es una prolongación del continuo urbano de Barcelona. Mientras que las diversas piezas que integran el complejo poseen una estética común, la entrada al Port Vell es claramente abrupta y marca una nítida frontera entre “dentro” y “fuera”; podemos considerar al Muelle de España como un “espacio-al-margen”, que no persigue la conexión urbana con el resto de la ciudad sino que promueve su identidad alternativa. El gran complejo recreativo del puerto de Barcelona tiene, además, una estética propia que emula la ambientación de los espacios temáticos: posee una identidad global, la ficción predomina sobre la función, se han creado ambientes hiperreales que imitan geografías o épocas distantes, existe una fuerte concentración de equipamientos y actividades de ocio y mantiene una cierta tensión entre el espacio público y el espacio privado. El Port Vell demuestra la capacidad de los espacios temáticos de trascender los límites de los parques temáticos y penetrar en nuevos escenarios, como las minas, las colonias industriales, las ruinas históricas o los puertos semiabandonados.

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2 comentarios

  1. Lo que no me queda claro es si la categoría “espacio al margen” es una valoración negativa o simplemente un criterio geográfico sin ninguna connotación peyorativa.

  2. […] industriales han sido durante buena parte del siglo XX espacios proscritos o, si se quiere, “espacios al margen” si utilizamos el término de Rob Shields. El modelo social weberiano distingue entre el […]

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