Y este verano, ¿a ti cómo te irá?


 

Nos encontramos en plena época de pronósticos para la temporada turística que empieza, y todo el mundo saca brillo a su bolita de cristal, aunque unos la usen con más criterio que otros. Por supuesto, existen algunos pronósticos arrojados a partir de modelos científicos, es decir, contrastados. Pero también los hay que no tanto… A todo esto, hay otra cuestión que resulta interesante destacar sobre los datos que finalmente se publican: ahora algunos representantes del sector turístico (público y privado) ya gritan a los cuatro vientos eso de que no sólo debemos fijarnos en la ocupación, sino en el gasto, que es el verdadero indicador de la salud de un destino, y si me apuran, el gasto y su repartimiento por conceptos, como dice Edu William. En cualquier caso, más allá de la anécdota sobre la publicación de determinados datos de la dinámica turística, todo el mundo parece estar de acuerdo en que se debe hacer algo, que se deben encontrar soluciones consensuadas y efectivas para mantener la vitalidad de algunos destinos, y no perder competitividad. Por ello, el siguiente paso debería ser dejar a un lado las diferencias y ponernos a trabajar todos juntos para afrontar de la forma más acertada el reto del futuro, en un escenario con síntomas de agotamiento y una desaceleración económica global, que definitivamente ya está aquí. Como siempre, habrá que analizar los posibles escenarios a nivel global, pero sobretodo su afectación a nivel local.

De forma muy sintética, éstas son algunas de las cosas que resultan ya evidentes para todos:
– la demanda turística seguirá creciendo, sobretodo gracias a la incorporación de las incipientes clases medias de países fuertemente poblados y con crecimientos económicos elevados
– la oferta ofrece síntomas de agotamiento sólo en aquellos destinos maduros no renovados, pero aparecen nuevos destinos en todo el planeta
– a todo el mundo le afectará en menor o mayor grado el incremento de la competitividad en un mundo globalizado, el calentamiento global, incluso el terrorismo, etc.

Resumiendo, si queremos afrontar ese futuro, debemos pensar que el turismo ha sido siempre y sigue siendo un fenómeno en constante cambio. Por ello, no nos debe extrañar ni nos debemos exclamar ante las previsiones que vaticinan profundos cambios (algunos positivos, y otros negativos) en el turismo de las próximas décadas, y auguran escenarios complicados para algunos destinos y sectores. En cualquier caso, a la hora de tomar decisiones, mejor contar con datos contrastados, por aquello de que a largo plazo aquel que sobrevive no es ni el más poderoso ni el más rico, sino el que mejor se adapta a las nuevas circunstancias. ¿Cuál es la receta mágica? Mi opinión es cooperación, cooperación y cooperación con todos los agentes turísticos del destino. Y que cada uno se dedique a lo suyo: los hoteleros a llenar los hoteles a precios rentables, los organismos de promoción a vender los destinos de forma eficiente, y las universidades a recopilar datos y generar el conocimiento adecuado. Es decir, cada uno a lo suyo… Y sentido común… desgraciadamente el menos común de los sentidos…

3 comentarios

  1. […] posts escritos por un servidor se han referido a la competitividad del destino turístico (como éste, o éste; también va en la misma onda éste de […]

  2. […] del IPC es pura casualidad, ¿no?… ¿Y no les parece aún más curioso que nadie ofrezca cifras sobre gasto, en vez de  hablar tanto de ocupación o número de turistas […]

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