El círculo vicioso del turismo


Algunas ciudades históricas son prisioneras de sus propias dinámicas turísticas. Ciudades como Venecia, Salzburg, Brujas… se han visto sobrepasadas por el fenómeno turístico y parece que se están muriendo de éxito. Esto es lo que plantea el profesor Antonio Paolo Russo en un interesante artículo, titulado el “círculo vicioso” del desarrolo turístico en las ciudades patrimoniales, publicado en el Annals of Tourism Research, donde se examinan los impactos negativos del turismo en ciudades de turismo cultural altamente masificadas.

El círculo vicioso empieza con la incapacidad de la ciudad patrimonial de limitar el crecimiento turístico. En este contexto, los pretatarios de servicios se ven incapaces de poder hacer frente a una demanda turística creciente, de manera que esta oferta complementaria (alojamientos, restaurantes, comercios….) se desplazará del centro a la periferia.

Esta descentralización tiene dos graves consecuencias. La primera, es que los visitantes realizan la mayor parte de su gasto turístico fuera de la zona del centro, en cambio continuan generando enormes costes de mantenimiento en las principales atracciones. La segunda, es que la relación de los visitantes con el centro es fugaz y concentrada en un espacio muy concreto. La flexibilidad de las visitas decrece, los turistas tienen menos tiempo, seleccionan mucho más los nodos a visitar, y aportan muchos menos beneficios a la ciudad puesto que consumen menos servicios.

La siguiente fase del “círculo vicioso” tiene lugar cuando los proveedores de servicios del centro reemplazan la calidad de sus productos con ofertas estandarizadas y baratas para incrementar su mercado de consumidores (los nuevos visitantes del centro). Este proceso se denomina la “McDonalización” del centro.

Finalmente, el círculo vicioso plantea que la estancia de los turistas en una localidad depende, en última instancia, de la relación entre la calidad y el precio. De manera que los turistas comparan el coste y la calidad que tiene alojarse en el centro en relación al coste y la calidad que supone alojarse en la periferia, y acaban constatando que resulta mucho mejor y más económica la periferia a pesar de la distancia. En definitiva, en círculo se cierra y se entra en el declive total de todo el centro histórico.

La solución propuesta por el autor pasa por encontrar una tipología de tasa turística (en la primera fase del círculo) que grave a todos los visitantes que no pernoctan en la ciudad, así como un modelo de desincentivación del excursionismo con reservas anticipadas, ventajas para los turistas que se alojan en la ciudad, controles de calidad continuos en los prestatrios del centro, etc.

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9 comentarios

  1. El argumento me parece indigerible y con muy poca base. Las cosas pasan y hacer que cambien no es tan sencillo, sobre todo cuando son tendencias.

    Lo que me inquieta y preocupa es eso de gravar a los visitantes. Mal empezamos con eso de discriminar a los que no pernocten. Mejor sería privilegiar a los que sí pernocten.

    Y en lo de morir de éxito, nada de nada. Brujas por la tarde está tranquilo de narices.

    Por supuesto que todos sabemos que lo que hace daño en esos destinos es cobrar lo máximo posible por cualquier cosa.

    Los centros históricos no entran en declive así como así.

  2. Conozco muy bien el estudio de Russo. Publicado, citado y contrastado tanto que me parece que Paco Miranda debería razonar un poco más porqué es “indigerible”. Hay que dar argumentos, que esto no es el premio naranja o el premio limón.
    A mi me parece que el estudio de Russo es acertadísimo. Las ciudades históricas soportan el peso de los visitantes (y los costes) y la región hotelera se beneficia. Es lo que pasa en Girona con Besalú, Pals o Peratallada. Russo explica muy bien porqué se degradan los servicios en estas ciudades.
    Es muy fácil decir que las tasas no deben aplicarse. Es lógico desde la perspectiva del operador que quiere forrarse a costa del deterioro y el sobrecoste de las ciudades históricas. Yo sólo veo dos vías: (a) o se grava indirecta o directamente a los excursionistas (Paco, lo de premiar a los turistas no tendría ningún efecto sobre el tema que tratamos), o (b) se crea una región turística (como en Lanzarote) en la que las ciudades con hoteles pagan a las ciudades con atractivos por las molestias.
    Enhorabuena por su artículo, doctora Livingstone

  3. Cuando en Brujas por la tarde no hay nadie significa que la ciudad se ha muerto de éxito. Se ha convertido, igual que Venecia, en un gran museo al aire libre.
    El profesor Russo es un gran experto en estos temas. Igual (Francisco) tendrías que leer más sus artículos.

  4. Se agradece la comprensión mostrada con mi atrevimiento. Por supuesto que os haré caso en las recomendaciones.

    Lo que no comprendo es a qué os referís con el deterioro de servicios en localidades que soportan muchas visitas.

    Vivo en una zona que agradece mucho el aluvión turístico y hasta ahora la gente que llega sólo nos trae prosperidad. En los últimos 20 años esto ha cambiado una barbaridad y tenemos la población consolidada, con una tasa de paro casi nula y unos servicios óptimos.

    A veces no te alojas en el centro porque no hay capacidad, no porque sea más barata la periferia. Y si el viajero decide montar un centro de operaciones en una localidad y luego desplazarse a otras, eso forma parte del viaje.

    El argumento de Russo no me parece bien fundamentado y adolece de una argumentación más sólida y apoyada en datos objetivos. Lo encuentro demasiado filosófico.

    No entiendo cómo se puede gravar a los excursionistas, cuando en gran parte nos están visitando vecinos muy cercanos y con cierta frecuencia.

    Cuando comento lo de Brujas me refiero a que a ciertas horas no hay masificación alguna porque la visita se suele hacer por la mañana y los flamencos se van a casa pronto.

    Me gustaría saber de casos concretos con evidencias del deterioro al que se refiere el autor.

  5. El deterioro de los servicios quiere decir la pérdida de calidad. El flujo masivo de visitantes y el elevadísimo precio de los locales en las áreas más transitadas crea la necesidad de generar muchos ingresos y eso se consigue con malos servicios y precios altos.
    No es un ejercicio filosófico. Es un estudio empírico.
    Como dice el post, se basa en el caso de Venecia, una ciudad que el profesor Russo conoce bien porque estuve trabajando y viviendo durante bastante tiempo.
    Hay muchos ejemplos de ciudades atrapadas en el ciclo que presenta Russo. Ciudades que empiezan siendo prósperas por el turismo y acaban engullidas por el proceso negativo del ciclo: malos servicios, saturación de la demanda y, lo peor, una zona más o menos lejana que se beneficia turísticamente sin ningún coste.
    En Girona, Pals o Peratallada son ejemplos clarísimos. El turismo masivo y descontrolado ha expulsado a los residentes (me ha expulsado a mi) hacia otras zonas. Los excursionistas y turistas han invadido la ciudad, pero no se alojan en ella (en Pals sólo hay dos hoteles), sino en Lloret, en Platja d’Aro, en Palamós… Teníamos que pagar los costes y no recibíamos ningún provecho, excepto cuatro coca colas en el bar en el que se paran los abuelos para hacer pipí.
    No se equivoque, Vivo del turismo. Me gusta el turismo y los turistas. Pero a veces hay que planificar un crecimiento ordenado y justo.

  6. La verdad es que no me lo acabo de creer. No digo que el fenómeno no pueda existir sino que si lo hay no es específico de los lugares turísticos sino de muchas ciudades. De hecho, los centros urbanos de poblaciones líderes en turismo y de otras más bien anodinas ofrecen el mismo panorama exactamente. Centro hay uno sólo y periferia, por pura geometría, mucha más. Eso ocurre en Venezia, en Toulouse y en Liverpool.

    De la zona que me comentas conozco Besalú y allí quedó algo de mi dinero. Podría haber dejado más si hubiera en qué gastarlo.

    Lo que me preocupa es la pretendida “desincentivación del excursionismo”, que va un poco en contra del libre movimiento de personas, así como cualquier tasa que se imponga arbitrariamente.

    Supongo que el caso de Venezia es especial por muchos motivos,como el de los accesos.

    Otro caso peculiar es el de la Costa Brava, con su gran concentración hotelera en una sola población.

    Donde vivo pasan al año unos dos millones de personas y no he notado ninguno de los efectos a los que te refieres, probablemente porque la organización del espacio físico es diferente. Da igual que sea el 15 de agosto y que se den comidas hasta la hora de las cenas, que la fabada, los escalopines al Cabrales y el arroz con leche salen por 9 euros en pleno cogollo de la población, de modo que no vemos deterioro de ninguna clase. La mayor parte de los turistas no pernocta en la población, pero es que por aquí tienen que pasar todos los que visitan la provincia y no nos molestan nada, aunque cueste algo más aparcar; todos dejan algo, unos más que otros.Tienes más barullo pero a las 11 de la noche están todos en la cama y se duerme tranquilamente, imagino que no como en Lloret, que es historia aparte.

    Estoy seguro que nuestras opiniones divergen por mirar el tema desde distintos puntos geográficos.

  7. Hola a todos i a tots (et à tous)
    La verdad es que yo tambien vivo en una zona turística de las que dicen mas frecuentadas del mundo, aquel rinconcito llamado Costa Brava
    Y la verdad tambien es que me pregunto a veces (cada dia mas o menos, sobre todo en periodo de afluencia) por que vienen.
    Lo que les hizo venir en su tiempo ya no esta: la costa si, pero la brava no, mas bien podriamos decir que se mantiene la costa hormigonada. Las carreteras, autopistas, solo les falta el peje (paciencia, ya vendra). Las casas tipicas, bloques y urbanizaciones tal cancer por las laderas. Las costumbres, el mundo internacionalizado. La cocina típica, italiana, francesa, china, … aveces tenemos platos tipicos catalanes, como la paella, por ejemplo (ups, perdon, me equivoqué de pais). Y asi sucesivamente.
    Es una visión exagerada: no creo, mas bien es lo que hay.
    Y eso que los chinos aun no tienen acceso al turismo de masas.
    Si no se pone freno al crecimiento sin cesar del turismo, sin nigun lugar a dudas dará como resultado … la huída hacio otros paraisos exóticos, ya que el nuestro ya no lo es, ni paraíso, ni exótico, esta claro.
    Y para mi una puntualización final: las cosas pasan, es cierto, son dificiles de cambiar, tambien, pero la humanidad solo avanzó y avanza por que somos capaces de cambiar el curso de lo inevitable.

    Y aun que con retraso, felicidades por el blog

  8. […] Albert. If you’ve done so much in just one year, what should we expect for the next one?. 5- The vicious circle in tourism (J. Antonio Donaire). How could we avoid the urban depopulation from the city center to the […]

  9. Señores el turismo es un “circulo virtuoso” no un circulo vicioso.
    Pero efectivamente crea vicio, un vicio muy muy sano.

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